Ecuador exigirá respeto a su soberanía en caso Assange

- 31 de octubre de 2018 - 00:00

Más allá de los $ 6 millones que le ha costado al Estado ecuatoriano la manutención del hacker australiano Julian Assange, asilado en nuestra embajada en Londres, hay un asunto que tiene que ver con el respeto que el país se merece.

Los derechos de Assange han sido respetados de acuerdo con las normas internacionales desde que se asiló en la sede el 19 de julio de 2012. Lo que buscan las autoridades en la actualidad es una salida que no afecte los derechos humanos del australiano que, a pesar de eso, recurre a toda clase de argucias y desafíos para seguir siendo el centro de la atención mundial.

Llegó la hora de abordar este tema de una manera seria y profesional. La situación no se puede seguir prolongando, para lo cual la diplomacia exige que se hable con la verdad. El Gobierno Nacional no permitirá más insinuaciones gratuitas de una persona a la cual se le han garantizado todos sus derechos.

Apegado a una política humanitaria, decente, la Cancillería garantiza el restablecimiento del acceso a las comunicaciones, es decir a la internet, pero recuerda que, en su condición de asilado, él no podrá hacer declaraciones o pronunciamientos que interfieran con otros Estados o afecten los intereses de Ecuador. Assange hizo y dijo lo que le daba la gana desde el espacio que se le otorgó en la sede diplomática de Londres.

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana dio la bienvenida al pronunciamiento de la magistrada Karina Martínez en relación a la acción de protección que interpusieron los abogados de Assange. Esa decisión, que regula las visitas, comunicaciones y atención médica, guarda relación con los derechos humanos y se ajusta plenamente al derecho de asilo y a la ley nacional.

Recordemos que Ecuador es suscriptor de todos los convenios internacionales sobre asilo o refugio humanitario, un hecho constatado y verificado recientemente por relatores de las Naciones Unidas en visitas oficiales al país. El respeto que garantiza el Estado debe ser recíproco por parte del asilado y la Cancillería afirma que no tolerará mentiras de ese personaje. (O)