En Ecuador es alto el índice de embarazo adolescente

- 22 de abril de 2019 - 00:00

Este diario publica todas las semanas una página escrita solamente por mujeres, que trata aspectos inherentes al género y que genera diversas reacciones en la sociedad. Los temas femeninos se agrupan en torno al sustantivo sororidad, un vocablo de reciente uso que la Real Academia de la Lengua incluyó en su última edición.

Al respecto señala que proviene del inglés soroty y este del latín sororitas, que significa amistad o afecto entre mujeres. La segunda acepción indica que se trata de la relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento. Cada semana las mujeres cuentan historias reales, experiencias de vida, algunas traumáticas, otras de lucha frente a la adversidad.

En la página el domingo pasado se publicó una estadística que muestra a  Ecuador como el país con la mayor tasa de embarazos en adolescentes. Señala que 111 de cada mil jóvenes de entre 15 y 19 años han estado embarazadas. Otros países como Honduras registra una tasa de 103 por mil y a continuación aparecen Venezuela, con 95, Nicaragua y Guatemala con 92.

Según Virginia Gómez de la Torre, la niña, adolescente y mujer embarazada, producto de violación, “representan en el Ecuador un número abrumador”. Las violaciones dejan como secuela embarazos no deseados, maternidad forzada, infecciones de transmisión sexual y daños graves e imborrables.

Se trata de una severa advertencia que se debe tomar en cuenta y pese a que en los años recientes se han efectuado campañas de educación sexual, la estadística es alta y es preocupante. El Estado sí tiene responsabilidades frente a esta situación. La experta cita el artículo 77 sobre reparación integral para las víctimas; la violación genera una víctima y un daño difícil de dimensionar.

En el mismo espacio de sororidad, Jessica Jaramillo narra el caso de una adolescente violada por uno de sus compañeros en el colegio, nadie escuchó sus gritos de auxilio y el agresor se burló de ella. La indolencia, es decir, no actuar para defender a la víctima es también condenable. (O)