El poder del diálogo evitó incluso una guerra nuclear

- 30 de octubre de 2019 - 00:00

Este mes se cumplieron 57 años de la llamada “Crisis de los Misiles”, episodio al que se considera como el impasse más grave entre EE.UU. y la Unión Soviética y que llevó al mundo muy cerca de una confrontación nuclear.

Los hechos se resumen en el descubrimiento estadounidense de la instalación de plataformas soviéticas lanzamisiles en Cuba; la exigencia televisada del presidente John F. Kennedy del retiro de las estructuras; la negativa del premier soviético, Nikita Jruschov; el establecimiento de un embargo naval en torno a la isla para evitar el arribo de más equipos; negociaciones secretas y, finalmente, la resolución del conflicto el 28 de octubre de 1962.

El mundo evitó, entonces, lo que pudo ser una hecatombe de escala planetaria a través del diálogo. Las características de la disputa y los intereses de los contendientes hicieron que dichas conversaciones no fueran públicas; las ejecutó con sigilo Robert, el hermano menor del presidente Kennedy por delegación de este, con diplomáticos soviéticos, como se supo mucho después.

En un caso tan grave como ese, sin embargo, funcionaron los diálogos. Para ello fue necesario, como ocurre en estos casos, que ambas partes estuvieran dispuestas a negociar y a ceder algo. La Unión Soviética retiró de Cuba las plataformas lanzacohetes y el arsenal almacenado allí y EE.UU., aunque de manera discreta, hizo lo propio con los proyectiles nucleares instalados en Turquía y que Moscú consideraba una amenaza.

El ejemplo de aquello puede aplicarse a los diálogos que impulsa actualmente el Gobierno Nacional con el fin de resolver la situación fiscal del país y evitar que cualquier medida que se adopte para ello afecte a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Para eso, sin embargo, se requiere que todas las partes que intervienen se acerquen de manera sincera y estén dispuestos a hacer concesiones. En este punto están demás las posiciones que sostienen: “Dialogaremos, pero primero...”. Actitudes así no llevan a ninguna parte. (O)