Descortesía y falta de respeto al país

24 de septiembre de 2011 - 00:00

La crisis bancaria de finales del siglo XX ocasionó en el país una ola migratoria sin precedentes. Miles de ecuatorianos que habían perdido todos sus ahorros, o que simplemente  llegaron a la conclusión de que su tierra ya no era un buen lugar para vivir, emprendieron el éxodo hacia el primer mundo. De manera legal o por medio de “coyoteros” arribaron a Estados Unidos y  Europa.

Eran los destinos predilectos y, con el paso del tiempo, se formó una comunidad de compatriotas en el extranjero.

Con la instauración de este gobierno empezó un proceso de reconocimiento de los migrantes. A más de tener ahora una secretaría que se ocupe de sus problemas, también gozan de representación parlamentaria.

En esa línea,  aprovechando el viaje del  Presidente de la República a Nueva York, la colonia ecuatoriana había planteado un encuentro en  Union City. Todo marchaba según la agenda hasta que, repentinamente, el alcalde de esa localidad declaró persona non grata al Mandatario y revocó los permisos concedidos para el acto. Es una medida sin precedentes y constituye, sin duda, una falta de respeto, no para el Jefe de Estado, sino para quienes representa. El argumento utilizado estaba fundamentado en su amistad con Hugo Chávez, Fidel Castro y Mahmud Ahmadineyad. Si fuese así, entonces el alcalde habría impedido la entrada de casi todos los jefes de Estado que asisten a la Asamblea General de la ONU.

Debe quedar claro que el burgomaestre actuó bajo presión política de la comunidad cubana, con gran poder en esa localidad, y que se incrementa aún más en época de elecciones.

El  Gobierno estadounidense o la Casa Blanca debieron desautorizar la actitud excluyente  del alcalde, y de estar impedidos de hacerlo por las leyes, entonces manifestar su postura ante la comunidad internacional.

Lo cierto es que ahora queda  en entredicho la imparcialidad de  Estados Unidos para albergar la sede de las Naciones Unidas.