El deporte nacional requiere un modelo para su desarrollo

- 28 de octubre de 2019 - 00:00

La selección ecuatoriana de fútbol sub 17 debutó con un triunfo 2-1 ante Australia en el Mundial que se disputa en Brasil. Y si bien resulta imposible anticipar el balance final de la participación en el torneo, la victoria resulta auspiciosa, por un lado, y a diferencia de lo que ocurría hace décadas, no es una sorpresa. El tercer lugar obtenido por la escuadra nacional sub 20 en el torneo mundial disputado en Polonia en junio pasado es una muestra del potencial de nuestros deportistas juveniles.

Los ejemplos no se limitan al balompié. Lo demuestran los logros de deportistas como la marchista imbabureña Glenda Morejón, la pesista Neisi Dajomes, la velocista Ángela Tenorio y el boxeador Carlos Mina.

Estos nombres son algunos de quienes prueban la idea de que Ecuador tiene un enorme potencial deportivo pero que, por distintas razones, no logra consolidarse. A pesar de los excelentes resultados de nuestros jóvenes, da la impresión de que nos falta el impulso para llevar a esos chicos al peldaño que les permita participar con posibilidades más adelante.

En el caso del fútbol, si bien hemos clasificado a tres mundiales absolutos, no damos aún el gran salto y a nivel de clubes solo Liga Deportiva Universitaria ha obtenido títulos internacionales.

En otras disciplinas, tenemos logros atribuibles más al esfuerzo individual que al apoyo nacional sostenido: el título de Andrés Gómez en Roland Garros (1990), la corona de Richard Carapaz en el Giro de Italia (2019) y, sin duda, los mayores logros deportivos del país hasta hoy: la medalla de oro olímpica de Jefferson Pérez (1996) y sus títulos mundiales en marcha.

El Plan de Alto Rendimiento del Estado ayuda al sostenimiento económico de los deportistas y les permite entrenarse, sobre todo a los jóvenes. No obstante, carecemos de un sistema de competición universitario como el estadounidense o europeo que acompañe y desarrolle sus capacidades.

Quizás sea hora de pensar en construirlo. (O)