Declaración de Chapultepec, un compromiso con la verdad

- 21 de febrero de 2019 - 00:00

En Chapultepec, México, 11 de marzo de 1994, cuando algunos países latinoamericanos recién salían de la pesadilla de un par de décadas gobernados por dictaduras militares se firmó la Declaración de Chapultepec, que recoge los principios fundamentales sobre la libertad de prensa y expresión.

La mayoría de gobiernos democráticos suscribió la Declaración porque entre sus principios destaca que “no hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa”. Toda persona tiene derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas; ningún periodista está obligado a revelar sus fuentes de información; ningún medio o periodista puede ser sancionado por difundir la verdad.

A muchos gobiernos, especialmente de corte autoritario que existían o existen aún, esa Declaración significa un estorbo, por eso se negaban a firmarla. El actual Gobierno, después de promover profundos cambios a una Ley de Comunicación represiva y sancionadora, optó por firmar la Declaración de Chapultepec en un acto que se desarrolló en la Capilla del Hombre, un museo diseñado por el maestro Oswaldo Guayasamín, que conserva lo más valioso de su obra artística.

El presidente Lenín Moreno destacó la coincidencia de la firma con la promulgación de la Ley de Comunicación: “Como Gobierno, siempre defenderemos el trabajo de la prensa libre”.

En la ceremonia participaron representantes de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y gremios de la comunicación. La presidenta de la SIP, María Elvira Domínguez, resumió en pocas palabras la situación de la prensa durante el Gobierno anterior. “Correa -dijo Domínguez- se dedicó a menospreciar, a atacar y perseguir a los medios de comunicación y a los periodistas”.

El punto 9 de la Declaración es el que mejor refleja el deber ser de los medios de comunicación y de los periodistas: “La credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de la precisión, imparcialidad y equidad, y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y los comerciales”. (O)