Cuando la realidad supera la expectativa

23 de junio de 2011 - 00:00

Solamente bastó que el  Presidente de la República anunciara la inauguración de uno de dos hospitales móviles para que  los medios privados de comunicación empezaran a lanzar dardos contra las medidas emergentes tendientes a solucionar los graves problemas de salud que amenazan al país. “Palo porque bogas…”

Hasta entonces, nadie se refería al universo de pacientes mal atendidos, carencia de unidades médicas decentes -en cuanto a la eficiencia del servicio- ni la cantidad  de médicos contratados para multiplicar la atención, así como la medicina gratuita. Ni siquiera se habían tomado la molestia de averiguar y constatar que la nueva instalación es complementaria a las de los hospitales fijos, y cuenta, además, con tecnología de punta.

Esta es una  inversión que supera los 35 millones de dólares y permitirá que la primera unidad rodante cuente con 200 camas en una carpa contigua para prestar  servicios que van desde la medicina preventiva hasta cirugías de mediana y baja complejidad.

Pero la expectativa generada entre la población que más padece y sufre por la desatención acumulada, en un modelo de ciudad que privilegia la comodidad y bienestar de las élites, desbordó la capacidad  y las noticias del día constituyeron las “largas colas” en la explanada del estadio Alberto Spencer. “Palo porque no bogas”.

Tampoco se percataron que esas personas son pacientes regulares de otras unidades  del Ministerio, como el Francisco de Ycaza Bustamante y el Abel Gilbert Pontón. Por esta y otras razones que únicamente conocen quienes sufren por la postergación,  existe la posibilidad de que esta unidad se instale definitivamente en el noroeste de la ciudad.

Esta, que es una experiencia piloto, se extenderá por los rincones más apartados de la Costa, Sierra y Amazonia. Los módulos  están diseñados para ubicarse en forma conjunta o por separado, en función de la demanda y urgencias de la población, que pueden ser casos de desastre.