Cremar e inhumar a los muertos del virus con dignidad

- 29 de marzo de 2020 - 00:00

#QuédateEnCasa No se ocultan las cifras de los muertos. Eso dijo la ministra de Gobierno, María Paula Romo, durante una entrevista con Carlos Vera este viernes. Ella contó con claridad que se retiraron 100 muertos que estaban en sus casas en Guayaquil. En este país hay 70 mil defunciones cada año en circunstancias normales y en enero de este año, cuando no había coronavirus, en Guayas se registraron 1.222 muertos; y en Guayaquil 828, dijo.

Esa acumulación de fallecidos se debe a tres situaciones: la primera es que las funerarias trabajan medio tiempo por el toque de queda y los familiares de los fallecidos creen que cualquier caso es coronavirus. La segunda es que hay restricción entre cantones y provincias y eso impide a las personas llevarse a sus seres queridos para enterrarlos en sus lugares de nacimiento. Y la tercera es que eso genera una cifra preocupante y no se llega a tiempo a los hogares de esos fallecidos para recogerlos.

Pero esa situación, que angustia a las familias, mejoró esta semana porque se retiraron 35 cadáveres el martes; 48 el miércoles; y 17 el jueves. En esta emergencia sanitaria a causa del coronavirus ese escenario provocó una crisis y el Gobierno envió nuevos carros refrigerados.

Hay familias aisladas, nerviosismo en las funerarias y eso es grave desde el punto de vista humano y sanitario. Sin embargo, la Secretaria de Estado aclaró que de ese número de muertes algunas fueron por el covid-19, otras no tuvieron relación con ella; y otras son sospechosas de afecciones respiratorias. Romo subrayó que los médicos forenses requieren de trajes especiales para levantar los cadáveres y analizan la cremación y la inhumación con dignidad porque ese tratamiento es una prioridad para las autoridades.

Pero en el tema de los familiares todavía hay otro problema que aún no tiene solución. La gente sufre porque nadie le informa sobre la salud de sus abuelos, padres, madres, hermanos que están internados. Mientras ellos están desesperados por conocer qué pasa con sus seres queridos. Muchos lloran porque solo les avisan cuando mueren sus parientes. (O)

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