La corresponsabilidad social es vital para controlar al virus

- 02 de junio de 2020 - 00:00

El 12 de marzo pasado, el alcalde de Quito, Jorge Yunda, declaró a la capital en estado de emergencia como medida de prevención ante el avance de covid-19, enfermedad que un día antes fue declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS). A partir de la fecha las actividades educativas y los eventos de concentración ciudadana fueron suspendidos; luego entró en vigencia el toque de queda, el trabajo no presencial, la prohibición de circulación peatonal y vehicular, entre otras restricciones.

A dos meses 22 días del anuncio del alcalde capitalino, Quito retomará mañana un retorno parcial a sus actividades al pasar del semáforo rojo al amarillo. Esto significa que en el cantón más poblado del país, con alrededor de tres millones de habitantes, los vehículos particulares podrán circular de lunes a sábado; el transporte público volverá, pero con restricciones; los restaurantes y cafeterías funcionarán con el 30% de aforo; habrá un retorno progresivo a las actividades laborales; el toque de queda inicia a las 21:00, entre otras medidas para el regreso a la nueva normalidad.

Todo está pensado en la seguridad ciudadana para evitar el contagio y la propagación de covid-19, pero ahora viene la parte más importante para combatir la pandemia: la corresponsabilidad ciudadana, que no es otra cosa que la responsabilidad social; en otras palabras, el compromiso, la obligación y el deber de cada uno, para contribuir al objetivo común de evitar contagios.

La responsabilidad social es un concepto normativo, pero no es obligatorio, es decir, no tiene fuerza de ley, y de ahí que se apela a la conciencia de cada uno, porque se trata de proteger de la enfermedad y muerte, no solo de uno mismo, sino de nuestros padres, hijos, esposas o esposos y seres queridos.

Nos encontramos ante un virus que mata, y si médicos, enfermeros, auxiliares, policías, militares, bomberos, y muchos más se están jugando la vida por sus compatriotas, lo menos que podemos es aportar con nuestra cooperación, cumpliendo las disposiciones y pensando en los demás. (O)

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