Las consecuencias del acoso en la infancia y adolescencia

- 08 de julio de 2018 - 00:00

Casi siempre el acosador escoge a un joven débil o a un estudiante que use lentes, audífonos, que sea muy flaco, obeso o que tenga alguna característica diferente al resto de sus compañeros para comenzar el bullying, la discriminación y la violencia.

Por lo general es el más débil, afirma el psicólogo familiar Napoleón Vásquez, de acuerdo con un reportaje que publica mañana la Unidad de Investigación de Medios Públicos en este diario. Si nos remitimos a las estadísticas, podemos observar que, por ejemplo, en 2015, de una muestra de 5.511 casos tomados en 126 centros educativos del país, se establece que el 60% de alumnos en algún momento de su estapa estudiantil fue víctima de violencia por parte de sus compañeros. Ese estudio tiene el respaldo de la Unicef, el Ministerio de Educación y Visión Mundial.

Más allá de los estudios y de los diagnósticos, que sí son muy importantes, nos encontramos frente a una situación que hay que enfrentar de manera urgente y sistemática. El Ministerio de Educación inició el 21 de junio la campaña “Más conciencia, menos violencia. Basta de bullying”. Consiste en la creación de equipos antiviolencia en los cuales participan las autoridades de los planteles escolares, los docentes, los estudiantes, los departamentos de consejería estudiantil y los padres de familia.

El equipo tiene la capacidad de intervenir apenas se presentan los casos y con eso se puede llegar a alcanzar espacios educativos libres de violencia. La subsecretaria para la innovación educativa y el buen vivir, María Fernanda Porras, explica que el proceso se inicia con la detección del problema que inmediatamente se reporta y es analizado por las autoridades.

El acoso escolar daña la autoestima y la identidad de niños y niñas y afecta al aprendizaje; las experiencias son numerosas. Según advierte Napoleón Vásquez, cuando el acoso ocurre en la adolescencia y en la infancia es muy peligroso para el futuro de las personas. Muchos casos de violencia, incluso de feminicidio, tienen su origen en el bullying sufrido en la infancia. (O)