El confinamiento no justifica la violencia contra los niños

- 26 de junio de 2020 - 00:00

Desde el 16 de marzo, día en que el presidente Lenín Moreno decretó el primer estado de excepción por la pandemia del covid-19, hasta el pasado 20 de junio, 12 niñas han muerto en Ecuador de forma violenta, tres de ellas producto del suicidio.

Mientras que el Consejo de Protección de Derechos del Distrito Metropolitano informó que 21 menores fueron abusados sexualmente y, de ellos, 10 fueron asesinados dentro de su entorno familiar.

Los organismos de protección de menores piden justicia y que no haya impunidad, pues el confinamiento no es justificativo, ni nada lo será, para quitarle la vida a una persona, más aún si pertenecen a grupos vulnerables.

La Unicef y el Comité de Derechos de los Niños establecen que en Ecuador siete de cada 10 menores son violentados; mientras que en la Asamblea Nacional se plantea que dentro de las reformas al Código de la Niñez se cree un sistema de protección especial para niñas, niños y adolescentes.

Aunque parezca reiterativo, los casos de violencia en su mayoría ocurren en el entorno familiar, donde los agresores utilizan las amenazas como arma para callar a sus víctimas, como que van a atentar contra la vida de su madre, padre o hermanos si los tienen.

Los especialistas han dado muchas luces al respecto y es que cuando un niño cambia su forma de comportamiento, se vuelve retraído, agresivo, no habla, agrede a otros menores o incluso no puede controlar sus esfínteres, es señal de que algo le pasó y lo mejor es llevarlo a donde un especialista.

Asimismo es importante que cuando haya una denuncia en firme, al menor no se lo revictimice; por eso quienes tomen su declaración, por una sola vez, deben ser peritos en el tema, que sepa interpretar el comportamiento del niño y darle la confianza suficiente para que cuente sin temor quién o quiénes fueron sus agresores y a los que lo sometieron.

Los organismos de ayuda existen, la cuestión es que los padres o tutores los protejan desde el hogar y les brinden las suficientes garantías para un pleno desarrollo emocional y cognitivo. (O)

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