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Ecuador/Jue.3/Dic/2020

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Caso Sobornos 2012-2016: Corruptio optimi pessima

07 de septiembre 00:00

La humanidad se puede dividir en dos tipos de personas: las que son empáticas y aquellas que intentan mantener su propio poder y el de su clan.

En el segundo grupo se encuentra el expresidente de la República, Rafael Correa y su círculo político cercano, quienes hablaban de honestidad y de conciencia social mientras coludidamente con ciertos empresarios hacían negocios por debajo de la mesa, en detrimento de las arcas del país.

El anhelo febril del correísmo de perpetuarse en el poder a cualquier costo encontró abono en las coimas.

La trama de Sobornos 2012-2016, que hoy concluye con una sentencia dilatada por efectos de la pandemia, le significó al Ecuador, según las pericias, 7'791.588 dólares.

Ese dinero fue utilizado por el correísmo en campañas políticas, convenciones de PAIS, servicios publicitarios y comunicacionales, escuadrón verde, traslados y alimentación, préstamo de caja chica, y celebración del cumpleaños de Rafael Correa.

En resumidas cuentas, dinero gastado en adoctrinamiento y cosas superfluas.

Gastos de una administración que se jactaba de ser consecuente con los postulados de un socialismo que nunca existió y que en su nombre se dedicó a perseguir a todo aquel que disintiera con su máximo representante.

La célebre frase "quieres probar mi poder" no fue consecuencia de un exabrupto menor de una funcionaria del correísmo, sino la radiografía de un régimen que duró 10 años y que se  envaneció con la investidura que le dio el pueblo.

Por eso hoy, cuando Rafael Correa, lejos del poder, hace suya la oración "sin odio pero con memoria" apela a ese absolutismo que tanto añora.

El uso doloso de la administración pública en el gobierno de Correa, llamado caso Sobornos 2012-2016, cuya trama consistió en recibir dinero y cruzar facturas con empresarios, al amparo de contratos con onerosos sobreprecios, pudo materializarse gracias al incondicional  apoyo de los más cercanos colaboradores del expresidente.

Todos ellos partícipes de un acto de corrupción que hizo que se olvidaran de su manido eslogan "manos limpias" y estiraran los brazos sin remordimientos para pedir dinero a las empresas Odebrecht, Hidalgo & Hidalgo, Metco, Equitesa, Sanrib, Consermin...

Hoy se conocerá la sentencia del caso Sobornos 2012-2016, pero también terminará el capítulo de un hecho que lleva a la profunda reflexión de un categórico adagio latino: corruptio optimi pessima (la corrupción de los "mejores" es la peor). (O) 

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