El caminante infatigable que se convierte en refugiado

- 23 de junio de 2019 - 00:00

Desde 2001 las Naciones Unidas decretaron el 20 de junio “Día Mundial de los Refugiados”, que tiene como finalidad hacer un llamado a la solidaridad, a despertar en las conciencias de las personas que los refugiados salen de sus países para huir de un conflicto o de una persecución, en la mayoría de casos de carácter político y ocasionado por el autoritarismo que imponen algunos regímenes en el mundo. El refugiado no está solo, su protección está respaldada en el derecho internacional, por lo tanto no puede ser deportado o devuelto al lugar desde el cual emigró. En el mundo, de acuerdo con la ACNUR -la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados- existen 65,6 millones de personas que han salido de sus países.

El nuestro se cuenta entre los solidarios; en la actualidad 68.000 personas tienen el estatus de refugiado. La mayoría -el 98%- son colombianos que huyeron de la violencia que azotó a ese país durante medio siglo. Antes de obtener el refugio la persona que huye lo hace a través de diversos medios de transporte. En el caso de los que buscan llegar a Europa se ven embarcaciones repletas de personas, pero no todas alcanzan un puerto y se hunden. En América Latina, concretamente con el éxodo venezolano, se utilizan buses. Sin embargo, no todos los que salen de su país tienen los recursos y en grandes cantidades se lanzan a las carreteras para caminar miles de kilómetros hasta llegar a Colombia, Ecuador, Perú, Chile o Argentina.

Algunos van solos o en grupos, con familia o sin ella, caminan por el desierto, por la selva, bajo un sol abrasador o soportando lluvia, frío y sed. Hasta que el caminante encuentra un refugio, se detiene y comienza una nueva vida llena de incertidumbres. Algunas de estas experiencias serán mostradas mañana por los Medios Públicos en un nuevo programa de Ecuador al Futuro y con la presencia de representantes de organismos internacionales y nacionales que ayudan a los migrantes para que comiencen una nueva vida, lejos de su patria de nacimiento, a la que por ahora no piensan, ni pueden, regresar. (O)