Buenas perspectivas para la inversión extranjera

- 18 de mayo de 2018 - 00:00

Economía y política caminan siempre juntas, son dependientes. La economía, para que funcione bien, requiere de un elemento fundamental, que es la confianza. Y eso debe partir por la toma de decisiones correctas, responsables y también desde las señales, especialmente hacia afuera, de que en nuestro país se hacen las cosas correctamente. Casi en coincidencia con el anuncio de un nuevo ministro de Economía, los mercados mundiales reaccionaron positivamente y, en nuestro país, se anunció la firma de contratos de inversión por un total de $ 360 millones, con una meta de alcanzar los $ 15.000 millones.

Es una de las noticias positivas para un país como el nuestro, que está dolarizado y que requiere de divisas para sostener ese proceso. Los recursos que provienen del sector privado son: manufacturero, electricidad, acuacultura, turismo, comercial. El presidente Lenín Moreno explicó que esta inversión equivale a la que se hacía en un año en la década pasada y explicó que se concreta gracias al clima de confianza que vive Ecuador.

El consorcio TÍA S.A. aseguró desembolsos por $ 127 millones, de los cuales $ 47 millones serán destinados a la construcción de un centro de distribución en el cantón Lomas de Sargentillo, en la provincia de Guayas. Al anunciar la inversión, los ejecutivos de la empresa destacaron la confianza que tienen para continuar impulsando el desarrollo en nuestro país. De acuerdo con cifras oficiales, en lo que va de 2018 se han comprometido inversiones privadas por $ 879 millones.

El ministro Pablo Campana asegura que se han identificado posibilidades de inversión por $ 4.000 millones. Según informes del Banco Central de Ecuador, el año pasado la inversión extranjera directa fue de $ 606 millones, en tanto que 2016 había llegado a los $ 755 millones. El sector que abre enormes perspectivas de inversión es el hotelero, que está estrechamente ligado al sector turístico. Este año el Gobierno Nacional anunció el comienzo de una política de cielos abiertos, precisamente para facilitar la llegada de turistas, que constituyen uno de los rubros que más aportan al ingreso de divisas. (O)