La Batalla de Tarqui y el Día del Ejército Ecuatoriano

- 28 de febrero de 2019 - 00:00

La historia nacional tiene varias fechas de conmemoración cívica, como por ejemplo el 10 de agosto de 1809, cuando se proclamó el Primer Grito de la Independencia de Ecuador. Fue el primer intento patriótico para independizarse del colonialismo español, porque después vendrían otras gestas significativas, como la del Pichincha, el 24 de mayo de 1822, con la victoria de las tropas patriotas al mando del mariscal Antonio José de Sucre y la derrota aplastante de las tropas realistas.

Después sucedería otro de los actos heroicos importantes, el 27 de febrero de 1829, con el mismo general Sucre, que derrotó al Ejército peruano en Tarqui, al sur de Cuenca. Ese triunfo se produjo un año antes de que Ecuador se proclamara como República tras separarse de la Gran Colombia.

Por esa razón, el 27 de febrero es reconocido también como el Día del Ejército Ecuatoriano, del civismo, de la unidad nacional y de todo lo que signifique valores. La Batalla de Tarqui se produce porque Perú intentaba apropiarse de vastos territorios que por historia pertenecieron a nuestra nación.

Simón Bolívar, que siempre encargaba a Sucre las misiones militares más complejas, lo designó para esa decisiva batalla; con el agravante de que Ecuador estaba en desventaja numérica frente a la fuerza militar de Perú. Ocho mil peruanos contra cuatro mil ecuatorianos, esa era la diferencia que debió superar Sucre para declararse victorioso. La fecha quedó consagrada como la mayor gesta heroica del Ejército, que ayer conmemoró en Parcayacu, con la presencia del alto mando militar y del Presidente de la República.

La fecha fue una buena ocasión para revisar el estado del Ejército. El comandante general de la fuerza, Javier Pérez, fue autocrítico al reconocer que “no estamos exentos de errores”, en alusión a las investigaciones que lleva a cabo la justicia en relación con algunos uniformados acusados de haber trabajado para la narcoguerrilla. Seis de ellos son procesados por venta de armas a grupos irregulares en la frontera norte de Esmeraldas. (O)