Las autoridades recién electas deben cumplir sus promesas

- 26 de marzo de 2019 - 00:00

En política se acostumbra a desear suerte a quienes recién ganaron las elecciones. En los casos de alcaldes y prefectos no se requiere suerte, o sea, el encadenamiento de sucesos considerados fortuitos o casuales, lo único que se les exige a quienes resultaron electos es cumplir una excelente gestión.

Es que si ganaron no fue por causa del azar, sino porque presentaron un proyecto de gestión que recibió el apoyo mayoritario de votantes. La jornada electoral del domingo arrojó algunas novedades en los municipios y en los gobiernos provinciales que merecen la atención de todos.

Si de sorpresas se trata, Quito se llevó la más grande porque ni el alcalde ni la prefecta que ganó aparecían como posibles vencedores. ¿Puede una encuesta influir en la percepción de quiénes votan? No es nuevo que las empresas que se dedican a esta actividad se equivocan en niveles más altos que los dos puntos que siempre justifican para más o para menos.

Desde las últimas elecciones hemos constatado errores metodológicos grandes; incluso en los comicios del domingo no tuvimos los exit polls (sondeo o encuesta a boca de urnas) que también fallaron en varias elecciones.

Los resultados fueron muy esperados, pero era necesario que así ocurra. Lo que ahora falta es aceptarlos, que los perdedores asuman su responsabilidad en la derrota, que no se justifiquen en el tan repetido fraude cuando sus cálculos triunfalistas fueron adversos. El pueblo tiene una intuición que algunos analistas desprecian; es verdad que en muchas elecciones nos hemos equivocado, por eso es importante exigir de acuerdo con lo que ofrecieron cumplir.

El elector que vive en un barrio razona y decide de acuerdo con sus aspiraciones de ciudad, que no le falten servicios básicos, transporte, parques, áreas verdes, agua potable. Los ciudadanos contribuyen al ordenamiento urbanístico, pagan sus impuestos y exigen una gestión eficiente. Si el político ofreció más de lo que podía cumplir será cuestionado; y también es importante no criticarlo antes de que comience a trabajar. (O)