La intención del Gobierno es solucionar el asilo de Assange

- 07 de agosto de 2018 - 00:00

El asilo político de Julian Assange se constituye en un récord mundial de permanencia dentro de una sede diplomática. El australiano llegó a la sede diplomática del Ecuador, en Londres, el 19 de junio de 2012, para evitar ser enviado a Suecia, donde tenía una acusación sobre delito sexual.

Han pasado un poco más de 2.200 días desde que el hacker llegó a nuestra embajada, sin que se haya alcanzado una solución que garantice sus derechos. Sin embargo, no es normal que su estadía se haya prolongado durante tanto tiempo y que no se hayan agotado todos los esfuerzos negociadores para que salga de la sede diplomática.

Assange superó el tiempo de permanencia de Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador de Acción Popular Revolucionaria Americana (APRA), que permaneció 5 años asilado en la embajada de Colombia en Lima, en un caso que llegó hasta la Corte Internacional de Justicia.

La situación de Assange, que incluso obtuvo la nacionalidad ecuatoriana durante su asilo, se ha dilatado demasiado. El canciller José Valencia Amores, funcionario de carrera, con amplia experiencia en asuntos internacionales, considera que ha llegado la hora de solucionar un problema que sus antecesores no lograron.

En una entrevista con EL TELÉGRAFO reconoce que sí hubo gestiones y respeta lo que hicieron los excancilleres, pero considera que no arribaron a un resultado positivo, porque no llegaron a la conclusión que se esperaba, es decir, que el hacker abandone la sede, pero que al mismo tiempo se respeten sus derechos.

“Mi gestión busca un entendimiento en el marco del derecho internacional... no hay un plazo determinado porque el caso es complejo”, afirma Valencia. Ecuador vive una nueva etapa de absoluta tolerancia a las opiniones ajenas, a las relaciones internacionales, a la apertura hacia otros bloques comerciales, “la imagen está de subida”.

Precisamente por esta razón es que el caso del asilo del fundador de Wikileaks debe abordarse con la mayor rigurosidad y de acuerdo con nuestra vocación de respeto a los derechos humanos. (O)