El arte puede ser un bien comercial y no solo un lujo

- 03 de diciembre de 2019 - 00:00

Conocida es la limitación que existe para que las personas adquieran obras de arte para su hogar o su sitio de trabajo. La primera dificultad es el pago monetario, que no está al alcance de todos.

Sin embargo, el trueque, esa forma tan antigua de comercio y que muchos la consideran anticuada, aunque muchas comunidades ecuatorianas aún lo practican, da respuesta en estos días a la necesidad de incentivar el coleccionismo a través de economías alternativas al margen de la moneda.

Existen espacios abiertos en Quito y Guayaquil donde los artistas exponen sus obras y los que desean adquirirlas proponen bienes o servicios, equiparados con su valor monetario. Un ejemplo concreto es el proyecto ZOCO que concluyó a fines de noviembre en la galería Arte Actual de Flacso-Ecuador, de la capital. Allí un grupo de artistas con grande, mediana y emergente trayectoria participó con obras de pequeño formato.

Los organizadores, como la promotora de Zoco, Paulina León, afirman que estos espacios ofrecen la oportunidad de fomentar otras economías posibles junto a la promoción del coleccionismo en parejas jóvenes o familias, basado en un intercambio justo y consensuado que beneficia al artista y a la comunidad. El resultado de esta iniciativa salta a la vista. Por una parte, se genera más coleccionismo de arte, y por otra los artistas cubren ciertas necesidades.

El público ha tenido así la oportunidad de adquirir mediante el trueque obras de artistas como Martina Samaniego, Sara Clavijo, Fernando Falconí, Pilar Flores e Ilowasky Ganchala, entre otros.

Estos proyectos también pueden contribuir a la responsabilidad social en la formación del gusto por el arte que, por un lado, depende de los artistas y por otro, del Estado en la educación de la apreciación desde etapas tempranas.

Los nuevos tiempos requieren cambios que propongan un sistema diferente de comerciar. Si lo miramos con pragmatismo y sin prejuicios, entenderemos que el arte es también un bien comercial y no solamente un lujo. (O)