Angustia, dolor, impotencia y el clamor porque haya justicia

- 24 de junio de 2018 - 00:00

No hay resignación, el dolor, aunque aplacado, sigue latente. El hallazgo de la noticia de cuatro cuerpos sepultados en fosas, reavivó el sufrimiento de las familias de Paúl, Javier y Efraín. Tener la esperanza de darles una sepultura digna, una tumba donde llevarles flores, hizo que volaran a tierras colombianas. Y allí, continuó la espera para la confirmación de si estos restos pertenecen o no a sus parientes. Entonces se vuelve a recapitular todo lo que ocurrió con ellos. Una tragedia que empezó el 26 de marzo, cuando fueron secuestrados en el cumplimiento de su deber: la labor periodística, en la frontera norte, donde el 26 de enero se iniciaron los atentados.

Los deudos claman por justicia y por el esclarecimiento de las circunstancias en que fueron secuestrados; claman por saber lo que hicieron los gobiernos de Ecuador y Colombia para recuperarlos con vida y, después del 13 de abril cuando el presidente Moreno confirmó sus muertes, saber dónde estaban.

Un comité de la CIDH llegará al país para hacer las investigaciones del caso y revisar al detalle, los documentos que las autoridades entregaron -como desclasificados- a los familiares del equipo periodístico de diario El Comercio.

En las familias de Óscar y Katty la angustia también se agudiza al no saber si la pareja sigue con vida; solo hubo una prueba de sobrevivencia.

La crueldad de este criminal “Guacho” llegó al punto de minar la zona donde enterró los cuerpos, en fosas, con la intención de que nunca los encuentren, según versión del Ministro de Defensa de Colombia. Y a eso se suma que presuntamente mandó a matar a uno de sus lugartenientes porque dudaba de su fidelidad, pues su cabeza tanto en Ecuador como en Colombia tiene precio.

El Ecuador espera que a los ecuatorianos que han sido víctimas de una guerra que no nos pertenece se les haga justicia; que los responsables sean capturados, porque este disidente nunca quiso entregar a Paúl, Javier y Efraín con vida, pero lo siguen de cerca y, como dice el dicho: al que a hierro mata a hierro muere. Lo que sea que ocurra, lo cierto es que #SiempreNosFaltaranTres. (O)