A los partidos les toca hacer política real y menos show

22 de agosto de 2012 - 00:00

En las recientes semanas hemos comprobado algo que en la gente, en el  ciudadano común, late con fuerza: los partidos políticos siguen pensando en el poder por encima de los valores fundamentales de la democracia y olvidan que estos últimos cinco años hemos vivido otra lógica de poder, más ligada al servicio público, a la recuperación del Estado y en favor de las grandes mayorías. Las cifras están ahí a la mano y no se trata de un aplauso o una apología: la realidad es más terca.

Sin embargo, vemos cómo ex banqueros, supuestos académicos venidos de fundaciones foráneas, empresarios y una fila de potenciales candidatos vuelven sobre los mismos trillos: hacen política desde una supuesta oposición, levantan tarimas para la foto y no para la gente, generan expectativas con empresas electorales que activan todos sus resortes para generar “opinión” y cuentan con el apoyo de medios y entrevistadores que les dan el estatus de analistas de la realidad.

En otras palabras: no aprenden a hacer política. ¿Y qué es hacer política? Proponer salidas reales y coherentes con nuestra realidad, debatir con ideas y argumentos, sin tanto show farandulero y mediático, desatar el debate introduciendo insumos democráticos, capacitar a la gente desde pedagogías políticas racionales, además de mostrar con transparencia su quehacer para dar ejemplo de lo que dicen criticar.

De hecho, los políticos son esos mediadores, esa red activa que canaliza las necesidades de la gente hacia los poderes, produce las soluciones (jurídicas y políticas) para esos problemas latentes y que no encuentran solución desde la protesta o la reivindicación panfletaria.

Y para ser político se necesita también mucha preparación teórica, cercanía con la gente, diálogo permanente. No basta con tener pantallas y unas banderas. Esa política ya no funciona y, por lo mismo, quienes deseen repetirla no van a pasar de año.

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