Estupiñán deja un legado de generosidad y éxito

Su sobrina recuerda los zapatos de fútbol que le regaló y un periodista lo cita entre los 6 mejores delanteros nacionales.
03 de marzo de 2016 00:00

En medio de la consternación que significa la pérdida de su tío Ítalo, Andrea Estupiñán trae a la mente uno de los recuerdos más bonitos que vivió con él: los zapatos de fútbol que le regaló cuando tenía 11 años. Ítalo Estupiñán siempre la consideró su sobrina más afín al fútbol, la pasión que lo llevó al éxito. Hija de Gerardo el ‘Mortero’ Estupiñán, hermano menor de ‘La Yerbita’, Andrea (31 años) se muestra orgullosa por llevar en sus venas la sangre de este gran goleador, admirado y querido dentro y fuera de la cancha. “Grande es la palabra que mejor lo define. Grande como hermano, tío y amigo”.

Estupiñán, que se fue a México en 1974 tras un auspicioso paso por El Nacional, nunca dejó de lado a su familia. Todos los años visitaba a Gerardo en su natal Esmeraldas y se mantenían en contacto permanente. El pasado domingo fue la última vez que hablaron por teléfono.

“Cada vez que nos visitaba yo era su mandadera (risas); le pasaba hasta la ropa que iba a ponerse. Una de las cosas que hacía cada que venía era comer guatita y beber champús, una bebida típica de Esmeraldas. Ese era su defecto, era muy goloso”.

Otro que rememora la personalidad del ‘Gato Salvaje’ es Fernando Maldonado (71 años), exarquero de El Nacional y excompañero del ariete. En 1974, cuando Ítalo se desplazó a México ante la posibilidad de fichar por el Toluca, le dejó su auto a Maldonado. “Era un Volkswagen; me dejó las llaves y me dijo que lo use con toda confianza hasta cuando él regrese”.

Era un tipo alegre, descomplicado. Y como jugador, pese a ser delgado y no muy alto, suplía todo con agilidad y tenía un gran salto para cabecear. Añade que el aporte de Ítalo al fútbol ecuatoriano es ser uno de los pocos centrodelanteros netos ‘criollos’ de la época. Los nueve de área ecuatorianos escaseaban, por lo que los clubes contrataban extranjeros. “Además, fue el primer ecuatoriano en ser exportado al balompié mexicano y triunfar allá; una aspiración que muchos jóvenes tienen hasta ahora”.

Luis Miguel Baldeón, autor del libro El Nacional, 50 años de gloria, coincide con Maldonado en la descripción técnica del ‘Gato Salvaje’ y le añade a esas bondades la dureza y valentía con las que encaraba a sus adversarios. Lo tiene entre los 6 mejores arponeros en la historia del fútbol ecuatoriano, junto a Alberto Spencer, Agustín Delgado, Christian Benítez, Ermen Benítez y Eduardo Hurtado.

Marcia Jaramillo (57 años) evita que Gerardo, su esposo, responda las entrevistas. El ‘Mortero’, quien también forjó una interesante carrera como futbolista, atraviesa momentos difíciles; el último 27 de diciembre se enteró, mediante una biopsia de próstata, que padecía cáncer. El fallecimiento de su único hermano lo puso peor.

Marcia siente mucho la muerte de su cuñado; esperaba la autorización médica para ver si puede movilizarse a territorio azteca junto a su cónyuge. “Ítalo pasó con nosotros el fin de año y quería venir en Semana Santa. Sus hijos van a cremarlo y enviarán acá parte de sus restos”.

Tras su retiro, Ítalo montó una tienda deportiva y luego se integró al Toluca, donde desempeñaba un cargo administrativo. “En México no faltaba en la calle quien quiera una foto con él. Era muy apreciado”, manifiesta Andrea. (I)

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