Shaglli ha perdido la mitad de su población

- 05 de julio de 2019 - 00:00
Foto: Fernando Machado / EL TELÉGRAFO

La parroquia azuaya tiene 1.600 habitantes. Un número similar emigró a Estados Unidos y a cantones vecinos. En este sector no hay fuentes de trabajo.

Ubicar en el mapa la parroquia Shaglli, provincia de Azuay, no es una tarea sencilla. Algo similar ocurre cuando se trata de llegar físicamente hasta el sitio.

Las malas carreteras y limitada transportación pública complican todo; apenas hay tres frecuencias de buses  que salen desde el cantón Santa Isabel, o los habitantes deben alquilar camionetas para llegar a sus casas.

Son 34 kilómetros que recorren todos los días desde la cabecera cantonal de Santa Isabel o viceversa para ir a sus trabajos o por necesidades, en especial cuando alguien se enferma.

La llegada de un extraño a Shaglli causa admiración entre los pobladores; todos se asoman a las ventanas y se preguntan ¿quién será?, pues aquí no hay turistas ni señal de telefonía.

Sus pocas calles están vacías, casi no hay vehículos, por lo tanto las mascotas acompañan a sus dueños que salen de las fincas o toman sol en medio de la carretera de tierra sin temor a ser atropellados.

Shaglli es la parroquia más antigua de Azuay; tiene 135 años de creación.

Hay casas que permanecen sin sus ocupantes y con las puertas sin seguros. En este sitio no hay preocupación de que los ladrones ingresen a las viviendas y entre los vecinos se cuidan. Incluso la puerta del convento se mantiene abierta, aunque el sacerdote haya salido del lugar o de la parroquia.

No lejos de la iglesia se ve llegar desde la montaña algunas acémilas con sus dueños. En cada animal hay tanques de leche para entregar en las bodegas que almacenan y compran el producto.

Miguel Durán, de 75 años, cuenta que la parroquia siempre ha sido tranquila, pero también abandonada por las autoridades.

La vía que lleva desde Santa Isabel hasta Shaglli,  es arreglada a los tiempos”, dice. El Consejo Provincial de Azuay decidió finalmente lastrarla. “Llegar a la parroquia siempre ha sido un problema por la falta de una buena vía”, se queja Durán.

El poblado, con una temperatura promedio de 17 grados, hasta el momento tiene 1.600 habitantes, según el teniente político, Xavier Rodríguez. Afirma que otros 1.500 moradores se fueron de la parroquia en “busca de mejores días”.

“Migraron a Santa Isabel, a Ponce Enríquez, a Cuenca y otros a Estados Unidos”.

Añade que en las fiestas de sus patronos (San Pedro y San Pablo) retornan muchos para festejar durante ocho días, aunque por los costos este año solo celebraron durante cuatro días.

Carachula, la ciudad de piedra
A 40 minutos de la parroquia, montaña arriba y por un camino de tercer orden, se puede acceder hasta Carachula, conocida también como la “ciudad de piedra”.

Este sector está constituido por formaciones rocosas, donde los turistas pueden hacer recorridos acompañados de guías.

“Es nuestra carta de presentación. Queremos que lleguen turistas hasta aquí, así ayudan para que Shaglli tenga fuentes de trabajo y podamos también detener la migración de los jóvenes”, recalca Silda Cabrera, emprendedora del sector turístico de la zona. (I) 

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