Sus compañeros réferis lo recibieron ayer en portoviejo

Vera: “Allá me felicitaban y acá me criticaban”

- 17 de julio de 2014 - 00:00
Carlos Vera (der.) saluda al ex árbitro Javier Zambrano durante la rueda de prensa que dio ayer en Portoviejo. La Copa Libertadores es su próximo reto. Foto: Rodolfo Párraga.

Sus compañeros réferis lo recibieron ayer en portoviejo

Para Carlos Vera, el penalti sancionado en el último minuto en el partido entre Grecia y Costa de Marfil, válido por la primera fase del Mundial, fue determinante para que la FIFA lo designe como cuarto árbitro para la final entre Alemania y Argentina. Pero esta situación tiene matices contradictorios, según el réferi. “En Brasil me felicitaban por el penalti pitado a Grecia, pero en mi país dudaban de mí, eso me dolió mucho. Se quiso tirar abajo una excelente decisión, pero ya pasó, ahora toca sacar conclusiones y avanzar”, dijo Vera ayer en una rueda de prensa en Portoviejo (Manabí).

La experiencia mundialista, según Vera, es el resultado del trabajo responsable que realiza cada día en los entrenamientos y en el Campeonato Nacional. Él lo ve como una suerte de reivindicación para el arbitraje ecuatoriano. “Estar en el Mundial ya fue un logro, pero estar en la final fue algo que me marcó y que recordaré por el resto de mi vida”, cuenta el juez ecuatoriano.

De la final, el silbato nacional comenta que fue un partido tranquilo, “un lindo espectáculo. Lo más lindo es estar ahí, en una gran fiesta. Mi momento cumbre fue cuando recibí la medalla. Ahí recordé mis primeros partidos como árbitro y todos los inconvenientes que alguna vez tuve, todo me ayudó para bien”.

Uno de los aspectos que destaca Vera del torneo es el uso de la tecnología: “Tuvimos un Mundial más avanzado. Tuvimos contacto entre los árbitros, banderines electrónicos, un reloj en el que se nos avisaba si el balón entraba o no. La tecnología nos fue de mucha ayuda”.

De este tema, el central ecuatoriano menciona el partido entre Francia y Honduras. “Uno de los goles de Francia fue validado por el árbitro tras recibir la vibración de su reloj en su muñeca. En charlas posteriores, el árbitro central (el brasileño Sandro Ricci) y el asistente indicaron que no se percataron de que el balón había entrado y esto sucede, mayormente, cuando son tiros de media y larga distancia, en situaciones en las que el asistente no puede estar en la línea para ver si fue gol”, explica.

Para Sandro Vera, hermano de Carlos, el que un árbitro ecuatoriano haya estado en la final de un Mundial eleva la calidad del arbitraje nacional. “No lo digo solo por ser su hermano, sino como árbitro nacional, su nivel en el Mundial fue muy bueno, nos representó de la mejor manera y ahora les toca a los más jóvenes y por qué no apuntar a otro Mundial”, dice Sandro, quien es árbitro profesional.

Otro de sus hermanos y quien también es réferi, Ángel Vera, cuenta entre risas que durante el partido pensaba: “cómo quisiera que el central (Nicola Rizzoli) se lesione y Carlos pite la final. Destaco, como árbitro nunca le voy a desear mal a un compañero, pero como hermano sí me hubiese gustado ver a Carlos de central”.

Carlos Villavicencio, presidente de la Asociación de Árbitros de Fútbol de Manabí, dice que el proceso que ha tenido Carlos Vera hasta llegar a un Mundial es un trabajo “realmente destacable”. “Es un orgullo saber que contamos con un árbitro de nuestra provincia, que empezó con nosotros y que es nuestro amigo. Es digno de reconocer este sacrificio, no solo de él, sino de toda su familia”, indicó Villavicencio.

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