El proyecto se complementa con un muro de contención de hasta 13 metros

Nueva obra protegerá de inundaciones a 46.000 hectáreas cercanas al río Bulubulu

- 19 de abril de 2015 - 00:00
El sistema de control de inundaciones incluye tres compuertas que controlan el ingreso del agua del Bulubulu. A la izquierda se construyó un embalse. Foto: José Morán / El Telégrafo

El proyecto se complementa con un muro de contención de hasta 13 metros

La tarde gris se cierne sobre el recinto Las Maravillas del cantón La Troncal (Cañar). El verdor de las plantaciones de banano matiza el paisaje, mientras que el río Bulubulu, con su suave rumor, avanza surcando la tierra que se complementa con cultivos de cacao y árboles de teca.

Wilson Llerena, agricultor de la zona, contempla maravillado el panorama. Sobre todo porque en años anteriores, debido a la estación invernal, ese mismo río bajaba de las montañas caudaloso, agresivo a veces, arrasando con cultivos, anegando los caminos y dejando aislados los recintos aledaños.

La última inundación se registró en febrero de este año cuando el rompimiento de un muro causó daños en 1.000 hectáreas.

Ahora, esa misma vertiente parece apacible y aunque baja caudalosa, ya no tiene el mismo ímpetu de aquellos años en que se llevaba todo. “Cuando llegaba el invierno y las lluvias todo este sector se inundaba, a veces no podíamos salir, nos quedábamos atrapados en la casa hasta que el agua bajara”, recuerda el lugareño.

Como él dice, quienes habitan en el recinto tuvieron que esperar mucho tiempo hasta que finalmente se construyera una obra que pueda controlar el caudal del río en la estación invernal y también almacenar agua en época de verano. Se trata del Sistema de Control de Inundaciones del río Bulubulu.

El pasado 9 de abril, Llerena esperaba, junto con decenas de moradores de El Triunfo (Guayas) y La Troncal (Cañar), la llegada del vicepresidente de la República, Jorge Glas, que tenía previsto recorrer la obra casi lista.

Cerca de él estaba Gloria Aguaiza, dirigente de Las Maravillas. “El río baja con fuerza desde la montaña de Cochancay cuando llueve y nosotros hemos tenido que aguantar por muchos años las inundaciones y la pérdida de nuestros productos”, asegura la mujer.

El proyecto consta de una estación llamada derivadora de aguas, que incluye 3 compuertas para controlar el caudal, en la margen derecha, mientras que en la izquierda se construyó un dique para embalsar el agua; para llegar al sitio se readecuó una vía y se edificó un puente.

Aguaiza insiste en los beneficios que tendrán con este sistema de control de aguas, sobre todo para las comunas asentadas a lo largo de la cuenca baja del Guayas.

En lo particular afirma que hasta el año pasado, en el invierno en una ocasión no pudo salir durante 2 días de su vivienda porque el río lo cubrió todo, incluso de la montaña bajaron sedimentos, palos y restos de árboles.

Este invierno no han tenido mayores problemas, según Llerena, aunque en febrero pasado hubo  afectaciones en los cultivos de cacao, principalmente, porque llovió casi 2 días con breves intervalos en que “descansó”.

La obra se complementa con la construcción de un muro de contención a lo largo del río con una altura de hasta 13 metros. Según las autoridades de esta forma se podrán encauzar las aguas del río y evitar que destruyan los sembríos.

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El río Bulubulu tiene un recorrido serpenteante de este a oeste, pues nace de las estribaciones de la cordillera occidental y sigue su camino por las poblaciones y recintos Cochancay, Voluntad de Dios, La Troncal, El Triunfo, El Piedrero, Las Maravillas, Pancho Negro, Manuel de J. Calle, Boliche, Río Payo, Virgen de Fátima hasta llegar a la parroquia Taura, en Naranjal, que es donde causa mayores estragos porque se acumula el agua.

Manuel Romero, quien llegó desde la localidad El Piedrero, manifiesta que las inundaciones también se deben porque las zonas pobladas estaban ubicadas en terrenos bajos, incluso en inviernos moderados tienen problemas con el agua.

Hasta la supervisión de la obra llegó el Segundo Mandatario, junto con otros funcionarios, como Walter Solís, secretario Nacional del Agua (Senagua); Carlos Bernal, gerente general de la Empresa Pública del Agua, y autoridades de Cañar.

“Aquí no solo vean cemento, aquí en esta obra vean oportunidades de desarrollo y trabajo”, expresó Glas mientras inspeccionaba la obra, acompañado de personal de la compañía constructora China Gezhouba Group Company Limited, encargados de los trabajos.

A los pobladores se les explicaba que la megaobra beneficiará en forma directa aproximadamente a 65.000 habitantes de las provincias de Guayas y Cañar protegiendo 46.000  hectáreas contra inundaciones; además permitirá generar 2.000 hectáreas de producción en época seca, gracias al embalse.

La obra tuvo una inversión aproximada de $ 55 millones.

Según Walter Solís, hasta su inauguración, este 21 de abril estará en etapa de prueba. “Hace 25 años debió ejecutarse este tipo de obras, siempre hubo la capacidad instalada y los técnicos, pero nunca hubo la voluntad política como ahora sí la tiene este Gobierno”, aseguró.

Mientras que, Bernal destacó que los pobladores pueden ver que estas obras serán la solución definitiva a todo riesgo de inundaciones, o por lo menos mitigará en gran medida sus efectos. Además se han mejorado los sistemas de riego para que en la época de verano se puedan  aprovechar hasta 14 millones de metros cúbicos de agua. El Gobierno, a través de la Empresa Pública de Agua, planificó esta obra que pone a salvo cultivos de banano, cacao, caña y camaroneras. (I)

DATOS

El proyecto de control de inundaciones incluye un muro de hormigón de más de 2,8 kilómetros de longitud, que controla el margen izquierdo del Bulubulu con una altura que varía de 7 a 13 metros.

Está compuesto por más de 20 kilómetros de diques de tierra arcillosa y rocas de protección que protegen la obra, desde el sector Cochancay hasta Las Maravillas.

La derivadora de caudales está compuesta de 3 compuertas que regulan el río controlando hasta 600 metros cúbicos de agua en invierno, el resto es almacenado en un embalse de 305 hectáreas con capacidad para 16 millones de metros cúbicos.

Junto con el proyecto, también se construyó un puente de 180 metros de longitud que une los cantones La Troncal y El Triunfo. Además, se mejoró la vía a El Piedrero en  un tramo de 5 kilómetros.

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