La veda del atún reactiva 10.000 empleos

- 30 de agosto de 2018 - 00:00
La reparación de las redes es una de las labores que se dinamiza en Manta durante el periodo de veda del atún.
Foto: Leigber Santos / El Telégrafo

Durante la paralización de actividades de la flota atunera los artesanos de Guayas, Santa Elena y Manabí se dedican a dar mantenimiento a las embarcaciones.

Veinte barcos se bambolean constantemente junto a un tramo de los muelles pesqueros del puerto de Manta. Estas embarcaciones, con otras 35 que forman parte de la flota atunera del país, están en mantenimiento mientras rige el período de veda.

Esta paralización, que se inició el 29 de julio y terminará el 8 de octubre, busca la sostenibilidad del atún en la zona del océano Pacífico Oriental (OPO), explicó Tino Buehs, presidente de la Asociación de Atuneros del Ecuador (Atunec).

Sin embargo, la veda reactiva cerca de 10.000 plazas de trabajo en Guayas, Santa Elena y Manabí. Un ejército de artesanos labora entre los ocho diques y los muelles de los puertos de las tres provincias.

Manuel Delgado, asistente de una flota de barcos, explicó que previamente al inicio de los trabajos se procede a vaciar el gas amoniaco que yace en las cañerías de las naves como parte de los protocolos de seguridad. Este componente es acopiado en un tanque herméticamente sellado.

Sobre la estructura del muelle se trasladan los materiales para el mantenimiento de las embarcaciones con la ayuda de ocho grúas.

Auro Macías, con 18 años de experiencia, lidera un grupo de 25 trabajadores que se encargan de remover la pintura vieja y reemplazarla por una nueva.  

Contó que los barcos entran a los ocho diques que hay en el país, pero ese espacio no es suficiente por lo que algunos armadores optan por llevar sus naves a diques de países vecinos.

Mientras tanto, en tierra se activa un sinnúmero de talleres de reparación y fabricación de piezas y otros artículos para los barcos.

Ese es el caso de César Moreira, artesano especializado en reparación de redes que no descansa durante esta temporada. Ejerce su labor hace 15 años. “En esta época hay más trabajo porque los barcos que llegan tienen que arreglar las redes”.

La cadena de negocios se extiende a los locales de preparación de alimentos y al sector del transporte.

La empresaria atunera Lucía  Fernández apuntó que de acuerdo a las necesidades de cada embarcación los propietarios de las naves gastan entre $ 300.000 y $ 2’000.000 por nave.

Según datos del titular de la Atunec, cada barco invierte cerca de $ 500.000. “Ello inyecta a la economía de las tres provincias alrededor de $ 28’000.000. El 70% de esos recursos circula en Manabí”.

Buehs resaltó que la mano de obra de esta última localidad es altamente calificada, ya que los artesanos asisten a capacitaciones constantemente.  

El personal que trabaja a bordo los 72 días, que dura la veda, está afiliado a la seguridad social y accede a los beneficios legales, confirmó el representante de los atuneros.

El segundo período de veda que rige en el país será desde el 9 de noviembre hasta el 19 de enero. La medida aplica para todos los buques de los miembros y no miembros de la Comisión Interamericana de Atún Tropical (CIAT) de más de 182 toneladas métricas de capacidad de acarreo.

A lo largo de la aplicación de la veda se prohíben las descargas y trasbordos de atún o productos derivados que hayan sido identificados como provenientes de actividades que contravengan las medidas adoptadas. (I)

Reactivación
Los técnicos con ocupación
La veda del atún también reactiva el trabajo de los ingenieros mecánicos, expertos en motores, en hidráulica y de los técnicos en comunicaciones y satélites. Cada barco tiene equipos conectados a internet.

55 barcos atuneros se acogen a la veda del atún que es de julio a octubre, según Acuacultura.

Actividad en ferreterías
Las ventas de materiales y equipos para dar mantenimiento a las naves aumentan en las ferreterías y otros locales. (I)

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