Con la nueva maquinaria la labor de recuperación se efectúa en 6 horas, anteriormente era un mes

Tungurahua tiene 5.000 hectáreas de suelo degradado que necesitan intervención

- 20 de febrero de 2015 - 00:00
Luego del trabajo del tractor roturador es posible sembrar trigo, cebada o quinua en Tungurahua. Foto: Cortesía

Con la nueva maquinaria la labor de recuperación se efectúa en 6 horas, anteriormente era un mes

Pedro Guaita, agricultor del sector San José de Angahuana, de la parroquia Constantino Fernández, cantón Ambato, cultiva 7 cuadras más de terreno que hace 2 años.

Él, con 280 agricultores de la provincia de Tungurahua, es beneficiario del servicio que presta el tractor roturador que, desde 2013, puso a operar el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap).

Con una potencia de 250 caballos de fuerza y uñas de acero este tractor rompe la capa de tierra erosionada y endurecida, comúnmente conocida como cangahua (de por sí no apta para la siembra), hasta dejarla en pequeños pedazos que posteriormente son desmenuzados.  

Antes de utilizar esta maquinaria, un agricultor empleaba por cada hectárea unas 200 horas en levantar la cangahua. Y por el trabajo duro que esta actividad conlleva, este tiempo equivaldría a un mes de trabajo, pero hoy el tractor desarrolla la misma labor en 6 horas.

Además, la maquinaria excava la tierra entre 30 y 40 centímetros, cuando con el trabajo manual de una persona era entre 10 y 20 centímetros.

La diferencia es que el agricultor recupere el suelo agrícola con más facilidad y lo aproveche adecuadamente, dijo César Arias, responsable de la Unidad Agropecuaria del Magap en Tungurahua.

Después de la roturación de la cangahua, para la recuperación de la fertilidad de estos suelos, se siembra vicia con avena, que es la mezcla de una leguminosa y una gramínea, que es pasada con tractor luego de 3 meses de ser sembrada. Al ser reincorporada al suelo aporta nutrientes que este requiere para nuevamente ser fértil.

Este proceso se realiza en 2 oportunidades, luego de las cuales ya se puede sembrar trigo, cebada y, sobre todo quinua, un cultivo de fácil manejo, ya que la planta es resistente a plagas y enfermedades.

Desde 2013, que el Magap puso en servicio el tractor roturador, en Tungurahua, se han trabajado alrededor de 300 hectáreas, indicó Fabián Valencia, director Provincial Agropecuario. “Fundamentalmente se trabajó en el noroccidente de Ambato, en las parroquias Augusto N. Martínez, Atahualpa, Unamuncho y Samanga, que son zonas con potencial agrícola y que tienen suelos altamente erosionados”, manifestó Valencia.

La migración afecta al campo  

Recuperar terrenos con suelos degradados o que perdieron su capa fértil, por la erosión total o parcial, forma parte del Proyecto de Rehabilitación de Suelos, establecido en el Programa Nacional de Innovación Tecnológica, Participativa y Productividad Agrícola del Magap. En Tungurahua existen 5.000 hectáreas de suelo degradado que requieren ser intervenidas.

Las poblaciones más afectadas por la erosión de los terrenos vivieron un proceso migratorio de los hombres a la ciudad. Las poblaciones Calgua Grande y Calgua Chico fueron las más afectadas, ya que los agricultores fueron a la ciudad a trabajar de panaderos, obreros o peones en otras propiedades.   

“Son las mujeres que históricamente se quedaron con la responsabilidad de trabajar la tierra, ya que la falta de ingresos impulsó a los hombres a migrar a la ciudad para trabajar como albañiles, obreros en curtiembre y otros oficios”, dijo César Arias, responsable de la Unidad Agropecuaria del Magap.

Agregó que desde que el tractor opera, “el paisaje y la realidad del agricultor cambiaron para bien. El verdor de los nuevos cultivos gana espacio a los terrenos áridos y las familias vuelven a cultivar unidas”.

Juan Lagua, presidente de la Junta de Regantes de la Acequia Alta Fernández, afirmó que “ahora vemos cómo nuestras tierras se han transformado, cómo la fe y la esperanza ha vuelto y muchos hombres que migraban a trabajar en las afueras de nuestra parroquia regresan a labrar las tierras. Trabajar la tierra es duro, pero es nuestro futuro”.

Precisamente la Junta de Regantes de la Acequia Alta Fernández, que cubre gran parte de la zona erosionada del cantón Ambato, ha firmado un convenio con el Magap para convertir en suelos agrícolas,  donde solo había tierra dura.

Con la firma de este convenio el Magap presta el servicio a los regantes de la Acequia Alta Fernández y, como contraparte, los pequeños agricultores administran este bien, asignan las zonas de intervención y se encargan de la conservación y el buen uso del tractor. Adicionalmente, aportan con el combustible, la movilización de la maquinaria, el seguro y el sueldo del operador.

En Tungurahua existen otras zonas donde los terrenos están erosionados. Entre ellos está Pasa, San Fernando, Tiliví, Illagua, Nitón y Salasaca.

Por ello, el director Provincial el Magap anunció que se proyecta comprar más tractores roturadores, que ayudarán en la rehabilitarán de estas zonas.

En este año se tiene previsto trabajar en la construcción de 3 óvalos de la Acequia Alta Fernández. “Así, ya con suelo agrícola recuperado y con agua podemos tener productividad”, indicó Fabián Valencia.

Adicionalmente, se implementará sistemas de riego tecnificado por aspersión, en la zona noroccidental de Ambato.  

Con esta actividad se mejora la estructura del suelo, aumenta la cantidad de nitrógeno y la materia orgánica que sirve de alimento para los posteriores cultivos.

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