62 ricos tienen tanto dinero como 3.600 millones de personas

- 25 de enero de 2016 - 00:00

“Una economía al servicio del 1%” es el título del estudio publicado hace pocos días por la Oxfam, entidad que reúne a varias Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para trabajar a favor de la reducción de la pobreza y la desigualdad en el mundo. El documento toma como base la lista anual de multimillonarios de la revista especializada Forbes, así como el Global Wealth Databook de Credit Suisse para revelar que el 1% de la población mundial acumula más riqueza que el 99% restante, situación a la que se ha llegado un año antes de lo que la organización predijo, afirman los primeros párrafos del estudio.   

“Esta es solo la última evidencia de que actualmente la desigualdad en el mundo ha alcanzado unos niveles sin precedentes en poco más de un siglo”.

De acuerdo con la organización con sede en Londres, solo 62 personas poseen una fortuna igual a la que tienen 3.600 millones de personas. La fortuna de esta minoria es de $ 1.76 billones (millones de millones).

La riqueza en manos de estas personas millonarias ha tenido un incremento del 44% en apenas 5 años. Mientras tanto, las posesiones de la mitad más pobre del planeta se desplomaron en 41%.

Para Gustavo Larco, sociólogo de la Universidad Particular de Loja (UTPL), la desigualdad extrema se ha convertido en la enfermedad de este siglo.  El experto señala que la crisis económica y financiera estalló hace 9 años y no hizo sino agudizar una tendencia que venía apreciándose: mayor concentración de riqueza en menos manos.

“Si no se plantean principios democráticos y valores de justicia todo seguirá como hasta ahora, haciendo más ricos a unos pocos, mucho más vulnerables a la mayoría, y condenando a la exclusión social a la mayor parte de la sociedad”.

La desigualdad, de acuerdo al reporte, está favorecida por “dudosos” arreglos fiscales que benefician solo a los más ricos, por lo que es necesario tomar medidas en contra de la evasión fiscal. Oxfam agrega que también se requiere un aumento en la inversión en servicios públicos, así como un incremento de los ingresos de la población que menos gana. Con esto coincide Larco, quien agrega que la desigualdad se da por discriminación de unos individuos hacia otros, por su posición económica, religiosa, raza, etc. “La humanidad desprotege a los suyos y es capaz de infligir dolor y muerte a los miembros de su especie por codicia”.          

El estudio también pone en evidencia el entramado mundial de paraísos fiscales y la floreciente industria de la evasión y de la elusión fiscal, los cuales constituyen el  ejemplo de cómo el sistema económico se ha contaminado para favorecer a los poderosos.

El estudio hace referencia a que en la actualidad “estamos atravesando una crisis de desigualdad. El problema no es la falta de riqueza en el mundo.

Sencillamente no es razonable ni desde el punto de vista económico ni ético, que haya tanto en manos de tan pocos”, por lo que insta a tomar medidas que defiendan los intereses de la mayoría y no los de unos cuantos.

Entre las opciones que la Oxfam demanda están: el pago de un salario digno y reducir las brechas con respecto a los salarios de los altos directivos, fomentar la igualdad económica y los derechos de las mujeres, mantener bajo control la capacidad de influencia de las élites más poderosos, modificar el sistema mundial de investigación y desarrollo, distribuir el esfuerzo fiscal de forma justa y equitativa, y combatir la inequidad a través de un gasto público progresivo.   

Estas son medidas que el presidente Rafael Correa ha promulgado desde el inicio de su gobierno. Una muestra reciente es por ejemplo la reforma al impuesto de la herencia y la plusvalía.   

¿Cómo está la situación en América Latina?

En 2015, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presentó un informe en el que advirtió que la reducción de la pobreza en la región está estancada.  El documento recogió datos del 2014 y precisó que la pobreza afectó al 28.1% de la población.

El informe que se presentó en Santiago, en Chile indicó que -ese año- el número de pobres alcanzó a 167 millones de personas en la región, de las cuales 71 millones se encontraban en situación de indigencia alarmante.    

En tanto, la extrema pobreza aumentó desde el 11.3% en 2012 a un 11.7% en 2013, lo que supone un aumento de 3 millones, hasta los 69 millones de personas; las proyecciones indican que en 2014 se habría registrado una nueva alza, hasta el 12%, lo que significa que 71 millones viven con menos de $ 1 al día.

Para 2015, Óscar Calvo González, economista y líder del sector del Departamento de Gestión Económica y Reducción de la Pobreza del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, señaló en la página web de dicha organización que el grupo económico más grande de toda América Latina son los vulnerables: aquellos que han salido de la pobreza pero que todavía no son parte de la clase media. Esto se debe a la desaceleración económica a nivel mundial.                    

“Durante la primera parte de la década del 2000, impulsados por altas tasas de crecimiento en el ingreso de los más pobres, los niveles de desigualdad se redujeron de manera considerable. Sin embargo, desde el inicio de la desaceleración económica global, la brecha de ingresos entre los más ricos y los más pobres ya no se está cerrando”, dijo Calvo Gonzales en el portal de la organización.  

La participación del grupo vulnerable en el total de población aumentó ligeramente, pasando de 35% en 2003 a 38% en 2013, pero “justo cuando este grupo se aproximaba a la clase media, la desaceleración global golpea la región. Ahora la pregunta es: aun si este grupo no recae en pobreza, ¿cuándo podrán convertirse en parte de la clase media?”, señala Calvo.   

De este modo, las personas vulnerables se encuentran en una especie de limbo, pues mientras las tasas de pobreza podrían crecer menos, las cifras en la clase media se estancan sin aumentar.

Apenas a finales del año pasado, la web del diario español El País señalaba que la cifra de latinoamericanos vulnerables era de 220 millones de personas, salidas de la pobreza pero con pocas esperanzas de integrarse a la clase media con sus ingresos de entre cuatro y $ 10 al día en trabajos “precarios”.

¿Qué ocurre en Ecuador?

El país registra una notable reducción en todos los medidores de pobreza y empezó 2016 con cifras positivas. En 2007, el 36,7% de la población vivía en situación de pobreza, cifra que se redujo al 22,5% en 2014; mientras que la pobreza extrema pasó del 12,9%, en 2007,  al 5,7% en 2014.

Dimitri Peñasco, sociólogo de la Universidad Politécnica Salesiana, sostiene que la inequidad extrema no solo se manifiesta en términos de ingreso y patrimonio, también se refleja en un dispar acceso a la tierra y a bienes esenciales como la educación, la salud o la seguridad.

“Dentro de este marco las mujeres, los niños, los ancianos y los integrantes de determinados grupos étnicos resultan particularmente desfavorecidos”.

En uno de los informes por los 9 años de gestión del Gobierno se señaló que desde el 2007 la pobreza extrema se redujo 8 puntos.  En 2015 fue del 8,5%.     

En el caso de la desigualdad, entre 2006 y 2014, el Coeficiente de GINI de consumo bajó 4,8 puntos. Los logros han sido reconocidos por la Cepal y otras organizaciones, pero el propio Correa ha asegurado que aún falta por romper ese círculo de riqueza desmedida. (I)   

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