Los mayores ingresos de Quito vienen del comercio

- 08 de diciembre de 2019 - 00:00

El comercio es el sector que más ingresos genera para la ciudad y el primero en crear fuentes de empleo. Sin embargo, a criterio de expertos, es fundamental que áreas como el turismo y el tecnológico se desarrollen más.

Las ventas en las tiendas de barrio, panaderías, licorerías, almacenes de ropa, de electrodomésticos, mercados y supermercados marcan el movimiento económico de Quito. La capital vive del comercio al por mayor y menor.

Si uno busca cuál es la capital económica del Ecuador en Google, como primera respuesta en el buscador todavía aparece Guayaquil, pero lo cierto es que Quito representa alrededor del 23% del Producto Interno Bruto del Ecuador (PIB) mientras que la ciudad portuaria le sigue con el 19%.

En 2018, el comercio generó ventas por $  21.288 millones, según el Directorio de Empresas y Establecimientos del Instituto Nacional del Estadística y Censos (INEC) publicado el mes anterior. La cifra significa un peso del 30,6%  en las ventas totales de la capital que ascienden a $ 69.465 millones

Luis Naranjo, jefe de análisis económico de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), explica que no es sorprendente que la dinámica de las capitales sea el comercio, pues  concentran la mayor cantidad de población y recursos.

El comercio también concentra altas cifras en cuanto a mano de obra. En 2018 esta actividad generó en promedio 161.527 plazas de empleo. En relación con 2017 aumentaron en 3.581 puestos.

Las ventas al por mayor y menor son importantes. Naranjo explica que mientras el comercio mayorista genera un volumen de ventas más grande, los minoristas tienen mayor número de locales.

Quito siempre ha vivido del comercio. De hecho las empresas más antiguas y más representativas están dentro de esta área. Varias generaciones de quiteños seguramente recuerdan a Almacenes El Globo, compañía constituida en 1936.

Este tradicional local ofrecía alimentos, bebidas, ropa, muebles, juguetes, en fin.

“Yo compraba todo en el Globo por sus precios, variedad y calidad. Había ropa de niños, pijamas, útiles, etc. Era indispensable para el inicio de clases”, recuerda Martha Fierro, una fiel cliente de estos almacenes entre los años 1975 hasta el 2007.

Entre las 100 empresas más antiguas de Quito también está la concesionaria de vehículos Vallejo Araujo S.A establecida en 1954.

En este grupo de compañías formadas entre 1936 y 1975 tenemos a Papelería Chávez, Almacén El Foco, Corporación Favorita, Moderna Alimentos, Librería Española, Digitec, entre otras.

Al comercio le sigue la industria manufacturera con un 20,41% de participación en las ventas de 2018 y la explotación de minas y canteras.

Esto último se debe a que muchas compañías mineras están registradas en Quito aun cuando sus operaciones son en otras provincias.

El comercio es la actividad que más fácil genera empleo. Laura Armas tiene una importadora de corbatas y una tienda. En ambos negocios tiene ocho empleados.

Armas importa desde hace 35 años. Cree que este negocio le dio resultado porque en la capital se encuentran los dueños de las grandes cadenas nacionales de ropa con quienes hace negocios.

Recuerda que en Quito siempre hubo almacenes de ropa con larga trayectoria como Tauro y Lanafit, pero que con el ingreso de cadenas internacionales han ido perdiendo fama.

Los servicios también son una actividad económica importante en la ciudad. Estos se desarrollan en los alrededores de los trabajos de los burócratas principalmente.

Mary Granda vende cerca de 200 almuerzos cada día en su restaurante. Este está ubicado al norte de Quito, aledaño a oficinas de empleados públicos y privados.

Junto con su esposo abrió este local hace 25 años. Trabaja con tres empleados tiempo completo y dos a medio tiempo.

Granda cree que el éxito de su negocio se debe a que está bien ubicado, con afluencia de gente y por ser Quito.

“En la capital hay más oportunidades de trabajo, por eso muchos dejan sus provincias por venir acá”, explica.

Para Luis Naranjo, el mayor desafío de la principal urbe ecuatoriana es diversificar su actividad económica para no depender solo del comercio.

“Se deben impulsar las áreas de servicios financieros, desarrollo de software e incentivar más el turismo”, apunta.

Nuevos proyectos para Quito
Desde el sector privado existen iniciativas de trabajo en conjunto con el Municipio.

En temas de movilidad se han propuesto proyectos de estacionamientos inteligentes que funcionen con parquímetros o el transporte con scooters eléctricos.

Además proponen algunas concesiones para mejorar la gestión pública, por ejemplo, del tradicional balneario El Tingo. “La idea es aliviar la carga del Municipio con la participación del sector privado”, dice Naranjo.

Otra iniciativa más avanzada apunta a reactivar el centro histórico, sobre todo, luego de las pérdidas registradas por las manifestaciones de octubre.

La idea es que el próximo año 12 empresas apadrinen un concierto mensual  en las plazas del casco colonial con el fin de atraer visitantes.

La iniciativa va acompañada de capacitaciones a los comerciantes del sector para que mejoren sus servicios.

En unos primeros sondeos han determinado que las principales necesidades de inducción son en publicidad, tributación, servicio al cliente, ventas e inventarios.

La idea será replicada en distintos puntos de la urbe.

Otro desafío importante que tiene mucho que ver con la productividad empresarial y crecimiento económico es la tramitología.

Constituir una empresa en Quito tarda 49 días, de los cuales 19 se deben a gestiones municipales. En otras capitales como Lima o Bogotá el tiempo es de máximo siete días.

Sobre este tema, Bernardo Abad, concejal de Quito, aseguró que en el Municipio ya se tiene un plan para simplificar la tramitología y así hacer llamativa la inversión en la ciudad. Prevé que varios trámites se hagan en línea. 

No se puede dejar de mencionar la informalidad. Datos de la CCQ indican que a los $ 61.429 millones de ventas de 2018 hay que sumar unos $ 15.000 millones del comercio informal (venta de frutas en las calles, en buses, almuerzos sin factura, entre otros).

Abad considera que la solución a la informalidad es difícil porque se trata de un problema estructural.

Para paliar esta realidad, el Municipio está abriendo plazas en varios mercados para que la gente ya no venda sus productos en las calles.

Asimismo, para crear más plazas de empleo el cabildo capitalino hoy facilita el uso de suelo.

Abad asegura que en el último mes y medio se aprobó la creación de polígonos industriales en varias sectores, cuyos trámites habían estado trabados por años. (I)

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