El ministerio de ambiente otorgó la licencia en mayo de 2014

La operación petrolera procederá según los máximos estándares ambientales

- 08 de septiembre de 2016 - 00:00

Además de contribuir con la ampliación de la seguridad energética y con la generación de recursos fiscales, el aprovechamiento de los recursos del subsuelo del Bloque 43 está inscrito en acciones y políticas de Estado dirigidas a preservar las características y funciones ambientales de los ecosistemas amazónicos.

Actuando en esa dirección, el 3 de octubre de 2013, la Asamblea Nacional declaró como un asunto de interés nacional a “la explotación de los Bloques 31 y 43, en una extensión no mayor al uno por mil (1/1000) de la superficie actual del Parque Nacional Yasuní, con el propósito de cumplir con los deberes primordiales del Estado; garantizar los derechos de las personas, las colectividades y la naturaleza, para alcanzar el Buen Vivir o Sumak Kawsay.”

A su vez, en el texto de la ‘Declaratoria de Interés Nacional’, la Asamblea propuso que la empresa pública nacional de petróleos -cuya denominación actual es Petroamazonas EP- garantice que el titular y responsable de la operación de los Bloques 31 y 43 sea quien asegure el cumplimiento de los máximos estándares sociales, tecnológicos y ambientales y, también, el logro de los objetivos para el cumplimiento de los temas sustentables.

Con el antecedente de esa disposición parlamentaria, el 22 de mayo de 2014, Petroamazonas recibió la Licencia Ambiental, otorgada por el Ministerio del Ambiente (MAE), para el desarrollo de los campos Tiputini y Tambococha que se encuentran en el Bloque 43.

Según informa un documento de la empresa pública, se iniciaron entonces las primeras actividades de construcción en la Zona de Embarque Miranda, a orillas del Río Napo, en la provincia de Orellana.

Esto sucedió con posterioridad a la elaboración de un estudio biótico de la zona y a la culminación de un proceso de socialización a través del cual se llegó a acuerdos compensatorios con las comunidades de pobladores.

Durante la fase constructiva, el Bloque 43 contó con monitores ambientales independientes, quienes realizaron un registro de árboles, plantas y animales encontrados, hallazgo de especies herbáceas y semillas de interés científico. Además de realizarse con el personal permanente, el control ambiental es apoyado por expertos internacionales quienes evalúan constantemente la salud de los ecosistemas. El plan de manejo del Bloque 43 contempla también la gestión de desechos líquidos y sólidos.

“Todas las áreas del campamento cuentan con plantas de tratamiento de aguas servidas que devuelven el líquido a la naturaleza con estándares que superan a los parámetros ambientales vigentes. Los residuos sólidos se minimizan con el uso de productos con mayor durabilidad, así como con el incremento de material reciclado. Todos los residuos que se movilizan, dentro y fuera del área del proyecto, son transportados de manera segura y en recipientes herméticos”, indica el documento. (I)

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