Comuneros de Cotopaxi alarmados por grave sequía en zonas rurales

Las lluvias escasean en esta provincia. Los habitantes del sector rural aseguran ser testigos de bombardeos a las nubes con sustancias químicas para evitar precipitaciones.
10 de noviembre de 2020 09:08

Desde una de las comunidades de Cochapamba (cantón Saquisilí, provincia de Cotopaxi), una mujer de unos 60 años, caminaba agitada. Entre sus agrietadas manos sostenía una planta de uvilla, seca, muerta. Era la prueba de la inclemente sequía, cuyo origen, según los moradores, se debe a los supuestos bombardeos a las nubes que efectúan las empresas brocoleras para evitar que llueva.

Por ello, más de 2 mil personas de los sectores rurales de Latacunga, Salcedo, Saquisilí y Pujilí se concentraron en la sede, de la Unión de Organizaciones Indígenas de Saquisilí (Jatarishun) para exigir a las autoridades, cinco pedidos puntales, entre ellos que se investigue el supuesto bombardeo.

En Cotopaxi se concentra el 80% de las industrias que siembran brócoli en el país. Esta hortaliza es afectada por el exceso de lluvia, "las gotas de agua se quedan sobre el brócoli y el suelo. Cuando sale el sol, la combinación de luz y agua sobre los floretes quema el brócoli. El exceso de humedad también hace que se pudra”, contó Andrés Merizalde, ingeniero agrícola.

Las “sospechas” de supuestos bombardeos, se desmitificaron cuando el ex prefecto de Cotopaxi, César Umaginga, en compañía de comuneros aledaños a una de las empresas encontraron cañones antigranizo y los destruyeron. Esto sucedió hace aproximadamente 10 años.

Desaparecieron los cañones, pero aparecieron otras técnicas; el portal Vanguardia entrevistó al catedrático en Física Aplicada de la Universidad de Granada en España y especialista en Física de la Atmósfera, Juan Ignacio Jiménez. Él explicó que esta práctica se conoce como siembra de nubes y fue descubierta por Bernard Vonnegut, al comprobar que el yoduro de plata podía romper los equilibrios internos de las nubes y modificar las precipitaciones.

El químico se distribuye con el apoyo de avionetas, por ello, los moradores de zonas aledañas a las brocoleras, cuentan la misma historia, “está a punto de llover, de pronto aparece una avioneta, y las nubes se dispersan; la lluvia no aparece jamás”, cuenta Juan Tomaico, agricultor latacungueño.

Informe

Los continuos reclamos, especialmente al Ministerio de Ambiente y a la Prefectura de Cotopaxi, han sido constantes. Esta última institución, durante 2018, elaboró un informe técnico de 16 páginas, 10 de ellas con de fotografías de las personas que abordaron un helicóptero para los sobrevuelos. En las otras páginas están acuerdos ministeriales. El informe concluye que “no se identifica ningún tipo de equipo que altere los ciclos naturales de lluvia”.

A Rafael Negrete, presidente de la Jatarishun, los informes no le convencen, por eso exigió a las autoridades una investigación detallada. Habló de la afectación climática que provocan los monocultivos como el brócoli, además de los pesticidas, fungicidas y la repartición de los regadíos que beneficiarían solo a estas empresas, “mientras en el campo nos morimos de hambre”, aseguró.

Los protestantes avanzaron la tarde del lunes 9 de noviembre desde Saquisilí hasta la entrada de Latacunga, exactamente, a la empresa Provefrut, una de las más grandes brocoleras del país. Bajo un sol inclemente, sesionaron, hablaron en kichwa y español, insistieron a las autoridades que llegaron (Gobernador (e), Juan Acuña, alcalde, Byron Cárdenas, y el representante del MAG Alexis Parreño), que conformen mesas técnicas de investigación.

Al evento no asistió Jorge Guamán, prefecto de Cotopaxi, tampoco un delegado, pese a que los sistemas de riego y el cuidado ambiental en la provincia, es su competencia directa.

Evaluación técnica

Mientras las palabras iban y venían, el descontento se tradujo en botellas de plástico que tenían como blanco la cabeza de las autoridades, los ánimos no se podían calmar.

“Son varios años sin lluvia, qué coincidencia que en Quito y Ambato donde no hay empresas de brócoli llueva normal y en Latacunga, no”, gritaban las multitudes.

De acuerdo a René Pavón, jefe de operaciones de la empresa Provefrut, están dispuestos a someterse a cualquier evaluación técnica para demostrar que no existe manipulación del medio ambiente.

El dialogo continuó, hasta acordar: La suspensión inmediata de los vuelos de las avionetas hasta segunda orden, diversificación de cultivos en las plantaciones de brócoli, gestionar de manera conjunta procesos para la redistribución del agua, asistir en compañía de autoridades provinciales, responsables de la aviación, dueños de las empresas brocoleras a una audiencia pública este jueves a las 10:00 en el estadio de la parroquia Cusubamba, en Salcedo, donde en público se firmarán acuerdos que beneficien a los agricultores.

El gobernador Juan Acuña, se comprometió con los manifestantes a dar seguimiento a la denuncia y el cumplimiento de los compromisos.

Con este acuerdo, los miles de campesinos, en su mayoría mujeres, muchas con niños en sus espaldas y brazos, se regresaron a sus comunidades, a sus tierras áridas, gastadas y sufridas, que, desde hace un año, no beben del cielo moreno. (I)

Comuneros de zonas rurales de Cotopaxi se movilizaron. La mayoría de personas en la movilización eran mujeres.
Cortesía: Silvia Osorio
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