Comerciantes ganan el 100% en cada funda de caramelos vendida

- 24 de diciembre de 2019 - 00:00
En el centro de Quito, las distribuidoras expenden sus productos por libras o kilos a los compradores.
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

En el centro de Quito se vende el producto en valores que oscilan entre los $ 0,75 y $ 6. El costo depende de la cantidad de chocolate que ingresa en la funda y el tamaño de esta. Los negociantes se preparan desde noviembre.

La celebración de Navidad en Ecuador va más allá de la compra de regalos o de la decoración de cada hogar. Las bolsas de caramelos también son parte de la tradición.

Las hay de cualquier tamaños, para todos los gustos y de diversos precios. La funda de caramelos atrae a miles de ecuatorianos tanto para comprarla, como para emprender en su venta.

“A un dólar la funda”, grita Cecilia Aguilar Vásquez, vendedora de este producto. Ella aprendió de la elaboración gracias a su madre. Este 2019 cumplen 30 años de comerciar dulces en estas festividades.

Abre una funda plástica en la que coloca al menos 25 galletitas sabor a vainilla y con formas de animales, también varias golosinas hechas a base de chocolate, caramelos de diversos sabores, nueces, marshmellows, gomitas y una pequeña gelatina. Todo eso lo vende a $ 1.

Compradoras como Carmen Jurado prefieren artículos más grandes, con más variedad de dulces y un poco más de chocolate. Por eso pregunta por las de $ 2.

Explica que la funda de caramelos es prioritaria incluso antes de los regalos navideños. Eso para ella es una regla de hogar. “En mi casa invertimos $ 25 para las fundas de caramelos que regalamos”, dice mientras paga por ocho fundas.

Lorena Martínez trabaja en la expendedora Punto Caramelo. Espera a los compradores e incluso los guía sobre cuáles son los productos que se encuentran de moda este 2019.

“Llévese el Trululú”, le dice a un hombre de 60 años. El producto es un envase que trae 250 gomitas acarameladas; cada unidad cuesta alrededor de $ 0,01. Si el hombre decidiera venderlo dentro de una funda de caramelos, la golosina eleva su precio hasta $ 0,05, ejemplifica la joven. Es decir, cinco veces más.

La familia de Cecilia espera a la última semana de noviembre para comprar los productos que, en su mayoría, llegan desde Colombia. “Trabajamos entre tres: mi mami, mi cuñada y yo”. Ella es la encargada de vender en las calles.

La inversión que destinan para el negocio asciende a los $ 1.000. Este monto lo recupera en la venta y además gana $ 500.

Nancy Chiliquinga, su cuñada, lamentó que este año 2019 las ventas hayan bajado. Por ejemplo, a mediados de diciembre de 2018, ellas ya habían vendido alrededor de 1.000 fundas. Para este año, en la misma fecha, solo alcanzaron a comerciar 500.

El tiempo que destinan para empacar los dulces es de 10 minutos. Al día, cada miembro de su familia completa unas 100 fundas. En el Centro Histórico de Quito la oferta de este producto es inmensa.

En Punto Caramelo, los precios varían entre $ 0,75 y $ 6. La diferencia radica en el chocolate que lleva cada una. “Mientras más chocolate hay, más caro es. El chocolate es el producto más costoso, pero el que más ganancias deja”, puntualiza Martínez.

En el país hay 559 empresas que elaboran cacao, chocolate y productos de confitería. La mayoría se ubica en Pichincha, Azuay, Tungurahua, Guayas y Manabí, según el Directorio de Empresas 2018 del INEC. (I)

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