Campesinos piden empleo, educación y servicios básicos

- 02 de julio de 2019 - 00:00
Foto: Danny Mera | et

A los jóvenes en las áreas rurales del país se les dificulta conseguir un empleo adecuado. Los agricultores solicitan investigación y capacitación.

Kevin Sánchez, de 25 años de edad, es habitante del recinto Estero Loco del cantón Daule. Hace tres años salió del colegio y desde entonces ha intentado conseguir un empleo adecuado, pero ha sido difícil.

Trabaja como jornalero y gana $ 8 desde las 6:00 hasta las 10:00. Su mayor deseo es ingresar a la universidad, pero para lograrlo es necesario conseguir un empleo que le permita cubrir los gastos de colegiatura.

Este es un panorama común en el sector rural del Ecuador, para lo cual el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) impulsa el programa llamado Semáforo de Eliminación de Pobreza.

Su propósito es adaptar los indicadores de un semáforo tradicional al contexto nacional y regional, para que las familias mejoren su calidad de vida.

Lourdes Argüello, de la Fundación Paraguaya, explicó a EL TELÉGRAFO que el objetivo es simplificar la pobreza desde el trabajo con las mismas familias. “Cada familia tiene que hacer un diagnóstico de lo que es la pobreza”. Hay seis dimensiones del semáforo que determinarán si están en rojo, amarillo o verde en su calidad de vida.

Existen familias o comunidades que cuentan con los servicios básicos y estos indicadores permiten medir los niveles de pobreza. En el caso de Sánchez, a su falta de un empleo adecuado se suma la carencia de servicios básicos, como agua potable en su comunidad.

Los moradores se abastecen del líquido vital desde un manantial, que con la ayuda de bombas se distribuye a los hogares. Si bien tienen energía eléctrica, no cuentan con alumbrado público ni recolección de basura, a pesar de pagar estos impuestos en sus planillas. Además, el camino vecinal para llegar a este recinto está en mal estado.

Por otro lado, en el recinto Fátima, del cantón Santa Lucía (Guayas), existen los servicios básicos para la población, pero los pobladores tienen dificultades para conseguir empleo.

Uno de ellos es Carlos Mora, de 20 años, que hace apenas un mes halló un trabajo. “Piden experiencia laboral y, en muchos casos, se requiere de una ‘palanca’ para obtenerlo”, asegura.

Mora aprovechó la oportunidad de estudiar en un instituto técnico superior en Daule y obtuvo el título de Analista de Sistema, pero su empleo es de perchero. “Siempre busqué trabajo, y no encontraba; creo que el título es lo que me ayudó a conseguirlo”, comenta.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), de marzo de 2018 a marzo de 2019 el empleo adecuado en el sector rural cayó del 23,10% al 20,20%.

La pobreza a diciembre de 2018, a nivel nacional, se ubicó en el 23.20%, en lo urbano al 15,30%, y en la zona rural en un 40,0%.

Una solución desde la economía familiar

El programa del Semáforo de Eliminación de Pobreza se focaliza en la necesidad real de cada una de las familias, que son las protagonistas de su proceso.

La familia toma puntos en rojos y amarillo para hacer un plan de salida de pobreza, que puede ser en temas de alimentación, acceso a salud, entrenamientos agropecuarios, entre otros.

Esta iniciativa ha estado en 23 países y en cinco continentes. En Ecuador es implementada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). La institución la aplicará en 300 familias hasta septiembre de 2019 y se espera llegar a 1.000 familias hasta finales de año.

En la actualidad se trabaja en el proceso de construir: ¿qué significa la pobreza para las comunidades de Ecuador? Y se empieza con una lista de 50 indicadores.  

Las personas cuentan no solamente de la pobreza monetaria, sino también la capacidad de emprender, su acceso a la salud o a la educación. También, a pesar de tener ingresos, no saben cómo administrarlos, o no ahorran.

Con todos esos datos aterrizados al contexto ecuatoriano, se espera presentar al MAG los indicadores que les permitan al Estado conocer a través de un mapa georreferenciado, en qué comunidad no tienen el servicio de agua potable o dónde necesitan capacitación.

“Es conectar la realidad de esas familias con las distintas carteras de Estado para que conecten sus servicios a beneficio de la población”, indicó Argüello.

Manuel Herrera, de la Asociación la Nueva Fortuna del recinto la Seca (Daule), cree que se puede eliminar la pobreza en el campo con el trabajo coordinado entre instituciones.

Propone que el MAG sea la cabeza del grupo de BanEcuador, Unidad Nacional de Almacenamiento (UNA), Agrocalidad, INIAP y los pequeños agricultores para lograr obras de mediano y largo plazo. (I)

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