Empleos alternos para completar el “bolsillo”

21 de diciembre de 2012 00:00

La culminación de un torneo es, para la mayoría de los jugadores de fútbol, equivalente a un apropiado descanso. A pesar de eso, la interrupción del campeonato no representa una suspensión en las actividades físicas que los jugadores deben realizar de forma cotidiana.

En la primera división, por lo general, existe un vínculo contractual entre el club y el futbolista que puede ir desde los 6 meses hasta los 4 años. Este tipo de acuerdo les permite a los jugadores ganar un sueldo, incluso, durante las vacaciones.

En contraste, para la mayoría de futbolistas  de equipos de segunda división, esta pausa representa un decrecimiento en sus ingresos, lo que los obliga a buscar trabajos alternos para solventar sus gastos. “En esta época nosotros nos encargamos de nuestros gastos, pero igual el club se preocupa por mantenernos entrenando y por los cuidados médicos”, afirma Bryan Briones, goleador del Club Sport Patria, cuadro guayaquileño  que juega en la  segunda división.

Iván Sánchez, compañero de Briones, trabaja en el restaurante de su mamá después de los entrenamientos. Pese a que no quiso revelar la cifra de sus ingresos por esta actividad, aseguró que es suficiente para movilizarse desde su casa a las prácticas en el colegio IPAC, en la vía a Samborondón.

21-12-12-deportes-cyberEn esta división la mayoría de los futbolistas gana entre $ 50 y $ 100 por partido  disputado. Por encuentro ganado reciben $100, por empatado $ 60 y si pierden reciben una cantidad mínima por concepto de viáticos.     

Briones, de 19 años, anotó 8 tantos en esta etapa y se convirtió en el goleador del equipo. Desde que finalizó el torneo tiene más tiempo para dedicarse a los estudios y a su familia. Los fines de semana trabaja en un supermercado de Durán. Ese ingreso lo ayuda a seguir contribuyendo en lo monetario dentro de su hogar y facilita su movilización hacia los entrenamientos.

“Recibo un pago mensual del club mientras estamos en temporada. En los meses de descanso, cuando no hay partidos, nos dedicamos a otras tareas para seguir colaborando en la casa”, dice el joven futbolista en referencia al trabajo que realiza dos veces por semana. “Además de mi carrera en este deporte, también voy a un instituto todas las tardes y el club me ayuda mucho para que termine mis estudios”, expresa Bryan.

Los familiares del jugador, que apoyan su carrera de manera incondicional, están contentos de que esté haciendo lo que le gusta. “A veces mi mamá me llama la atención porque dice que el 90% de mi cabeza es fútbol y debería hacer un balance con las otras actividades que tengo a diario”.

Jonathan Millás también habla sobre su pretemporada en la Academia Alfaro Moreno. “Acá nos pagan mensualmente, aunque no estemos jugando aún; pero tenemos este descanso en el que nosotros debemos hacernos cargo de nuestra alimentación”, dice el volante de contención de 20 años, que en la reciente temporada se desempeñó como enganche.

21-12-12-deportes-indorJonathan en su tiempo libre estudia y ayuda a sus padres en el cyber que administran al norte de la ciudad. “A pesar de tener el apoyo de la Academia me gusta ayudar en la casa”.

Las reacciones que genera en sus familiares el hecho de que pasa ocupado todo el día son diversas, “mi mamá se preocupa porque no me canse demasiado. Cada futbolista tiene que estar consciente de que eligió esto y que le tomará tiempo y esfuerzo. Es un sacrificio que definitivamente vale la pena”.

Además de estar pendiente de su familia, de ayudar en su hogar y de ser un deportista disciplinado, el volante estudia Administración de Empresas en la Universidad Salesiana de Guayaquil.

Al igual que los casos anteriores, su meta es llegar a ser un futbolista de primera división y establecer un contrato a largo plazo y con mejores beneficios económicos para él y su familia.

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