Emelec se llena de gloria

02 de diciembre de 2013 - 00:00

“Cumplí mi sueño de ser campeón”, dijo Énner Valencia antes de ingresar al camerino 4 del estadio Reales Tamarindos (Portoviejo), donde los jugadores de Emelec celebraban en privado la obtención del título 11, después de empatar sin goles ante el Manta.

Valencia fue el mejor jugador de la cancha. Así lo ratificó la hinchada cuando lo aplaudió al momento de ser reemplazado por Marcos Caicedo. Énner provocó el penal, cuando terminaba el primer tiempo, que le pudo dar la victoria a Emelec, pero Denis Stracqualursi lo falló.

En cuanto al trámite del cotejo, los ‘eléctricos’ contaron con opciones de gol, parecían locales porque el estadio lució de color azul. Todos eran emelecistas.

Si bien el punto le daba el título a Emelec, la afición quería una victoria y por eso lamentaba cada opción desperdiciada por los jugadores. Valencia y Stracqualursi no pudieron vencer a Rolando Ramírez, quien tuvo una gran actuación.

En la segunda etapa, la intensidad del cotejo decayó, aunque se notaba la superioridad del equipo visitante. Los azules optaron por la posesión del esférico y esperar a que el árbitro decretara el final del encuentro.

Durante la vuelta,
los jugadores se acercaban a las mallas para saludar de cerca a la afición.
Cuando se escuchó el pito del juez central, los jugadores y cuerpo técnico de Emelec se unieron en un abrazo mientras que los hinchas estallaron de júbilo. En ese momento empezaron los festejos.

La prensa acudió a la zona técnica para tomar las primeras declaraciones del técnico campeón. “Estoy contento, esperamos mucho por esto y lo logramos”, fueron las palabras de Gustavo Quinteros, quien no habló más porque de inmediato se unió con los jugadores para dar la tradicional vuelta olímpica.

Durante la vuelta, los jugadores se acercaban a las mallas para saludar de cerca a la afición. En medio de la algarabía se produjo un incidente que no pasó a mayores, cuando la malla de la general cayó sin ocasionar heridos.

Los futbolistas se alejaron un poco para evitar nuevos incidentes, pero la emoción pudo más y aceptaron desprenderse de sus camisetas para lanzarlas a los aficionados.

Otros, como el arquero argentino-ecuatoriano Esteban Dreer, fueron despojados de sus prendas hasta quedar en paños menores. En ese momento todo era una locura.

Hasta el presidente de Emelec, Nassib Neme, se sumó a los festejos. Bajó de la tribuna hasta el camerino para unirse a la celebración con los integrantes del equipo.

“Guardia, déjeme pasar que soy el presidente del club”, decía Neme con evidente molestia porque no  abrían la puerta que daba acceso a los camerinos. Cuando ingresó el ‘Turco’, los jugadores lo abrazaron y le cantaron “Gracias Nassib”.

Mientras la algarabía continuaba en el camerino 4, la afición festejaba en los alrededores del estadio. Todo era regocijo, los hinchas aguardaban por sus ídolos para celebrar junto a ellos.

Sin embargo, eso no se pudo dar, ya que el cuadro retornó de inmediato a Guayaquil. El bus que lo transportaba salió aproximadamente a las 16:30 del estadio Reales Tamarindos de Portoviejo.

Cuarto título fuera de Guayaquil

La estrella 11 de Emelec es también la cuarta que consigue fuera de Guayaquil y la primera en Portoviejo, una ciudad que cuenta con una importante colonia de hinchas azules, lo que ayer quedó demostrado con la celebración del campeonato.

Caravanas de vehículos pitando por Emelec se movilizaban por las principales calles de Portoviejo. Además, decenas de hinchas realizaron la tradicional caminata hacia el parque Eloy Alfaro. Estas eran algunas de las formas que tenían los aficionados para expresar su alegría por este título.

En un centro comercial de la capital manabita hubo más movimiento que lo habitual. Un desfile de camisetas azules era lo que predominaba en el lugar. Nadie hablaba del penal que falló Stracqualursi. Eso ya no importaba. “Lo que nos interesaba era el título, más allá de que si se pudo o no ganar”, manifestó un aficionado, mientras hacía fila para comprar un bocadillo en un local de comida rápida.

Video: Carina Acosta / El Telégrafo

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