El secreto de la “Tri” está guardado en la sazón de las madrinas

11 de octubre de 2012 - 00:00

Es el lugar más entretenido y sabroso de la concentración de Monteolivo, y junto a los dormitorios el sitio preferido para el refugio de los seleccionados compatriotas.

Se trata de la cocina, un espacio que bordea los 25 metros cuadrados en el que la “madrina” es la dueña de todo el rectángulo de juego.

Consuelo Gonzalón, la chef de la selección y Lizeth Méndez son las encargadas de poner la sazón a la dieta de los jugadores, cuya debilidad son los mariscos, pero éstos no pueden ingerir en la frecuencia que ellos desearían, sobre todo los camarones, por el elevado colesterol.

Ayer disfrutaron de un menestrón, pargo y variedad de ensaladas. Lo que sí se sirven sin restricción son las frutas y las carnes blancas.

Y como las “madrinas” ante todo buscan satisfacer los paladares de sus clientes, entre sus preparaciones no falta el caldo de bolas de verde, el encebollado, encocado y el ceviche. “Todos sin excepción tienen buen apetito y les gusta muchísimo el cocolón”, confiesa entre risas Consuelo, quien por petición de sus comensales nunca prepara cremas y menos sopa de verduras.

Por la exigencia física de los entrenamientos, los seleccionados tienen el restaurante a su disposición las 12 horas del día, a partir de las 08:30. En ese horario pueden pedir cualquier aperitivo adicional a las tres comidas habituales.

Y ahí dominan los batidos de plátano, los sánduches con queso y las manzanas. Tienen casi 90 minutos para servirse el desayuno y por eso concurren casi en solitario a disfrutar de la primera comida.

Pero al medio día todos se reúnen al almuerzo y ahí la algarabía se desata. El golero Alexander Domínguez, quien en las prácticas es de los más serios, cambia totalmente su personalidad y con sus ocurrencias o movimientos rítmicos desata la carcaja de compañeros y hasta el cuerpo técnico.

Es necesario solo una chispa para encender todo un ambiente de jolgorio. “Basta que alguien diga algo y enseguida todos comentan y las risas no paran”, refiere la chef. De esa alegría también se contagian los integrantes del cuerpo técnico, que dejan la seriedad para dibujar sonrisas en sus rostros.

El desayuno incluye lácteos, cereal, frutas y jugo. El almuerzo tiene dos variedades de carnes: roja y blanca, pero cuando restan al menos tres días para el encuentro, el consumo es solo de carnes blancas, que son las de más fácil digestión. Antes las ensaladas eran las menos solicitadas, pero hoy los jugadores cambiaron sus hábitos y las terminan como la sopa y el arroz.

La mantequilla y el ají son los dos únicos alimentos prohibidos en la dieta. El primero por ser una grasa saturada que eleva los triglicéridos y el colesterol. El segundo porque es un estimulante estomacal que al combinarse con la presión que viven los jugadores  puede desembocar en una gastritis.

Tres productos son los compañeros inseparables de la delegación en cada desplazamiento a otro país o continente: arroz, plátano verde y agua, además de una variedad de aliños como achiote y las hierbas. 

El menú es elaborado por el médico Patricio Maldonado y se basa en la ingesta de muchos carbohidratos, frutas y verduras. “Se trata de hacer una alimentación lo más natural posible”, sentencia el galeno. Por eso todos los jugos se elaboran directamente con la fruta y no la pulpa procesada.

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: