Ortiz, precursor de la literatura ‘negrista’

15 de marzo de 2014 - 00:00
Adalberto Ortiz fue un novelista, poeta y diplomático ecuatoriano.

En la edición N° 126 del suplemento cultural cartóNPiedra se presenta un homenaje por los 100 años de nacimiento del narrador y poeta ecuatoriano  Adalberto Ortiz, considerado  uno de los máximos representantes de la negritud en el país, pues su obra ausculta en el mundo y los problemas de esa cultura.

Se dice que en su trabajo narrativo están las técnicas de la novelística norteamericana, especialmente las de John Steinbeck y  Dos Passos. Su novela más significativa, traducida  y reproducida es Juyungo.

La novela “presenta cuadros auténticamente folclóricos de la vida íntima del negro, retratado con hondura y patetismo. Juyungo es un auténtico documento sociológico que plantea el drama del negro frente a la injusticia social”, se expone en el sitio especializado en narrativa El Aleph.
Además, para esta ocasión reproducimos  un ensayo escrito por Adalberto Ortiz, en el que reflexiona sobre la literatura ‘negrista’ en el Ecuador, así como la negritud como una doctrina cultural y literaria nacida en América.

También presentamos la entrevista completa a Mónica Ojeda,  escritora guayaquileña,   ganadora de la quinta edición del Premio ALBA de Narrativa. “La desfiguración Silva es mi primer intento de novela y ciertamente tuve mucha suerte de que la escogieran. Escribir es una tarea compleja y todo escritor, diga lo que diga, escribe para que lo lean —entre otras cosas, por supuesto—. Publicar siempre es difícil al principio y, a veces, para gran parte de los que escribimos, esa dificultad no mengua nunca”, dice la joven escritora ecuatoriana.

La obra de Ojeda hace guiños con  la historia del movimiento cultural ecuatoriano los Tzántzicos, que cobró vida en los 60 del siglo pasado.

¿Quién es Francisco Dueñas? Publicamos un perfil de este  pintor ecuatoriano, quien además ha sido profesor de artes plásticas, escenógrafo de teatro, muralista y hasta ‘decorador de interiores’, cuyas obras son figurativas: una oposición a lo abstracto donde cada pieza cuenta una historia que concibe al sexo como instinto y acto desvergonzado, como metáfora y como realidad única.

Finalmente, exponemos un perfil del escritor estadounidense   David Foster Wallace, autor de La broma infinita, considerada por la revista Time como una de las 100 mejores novelas en lengua inglesa del período comprendido entre 1923 y 2006. Foster Wallace  se suicidó ahorcándose el 12 de septiembre de 2008.

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