Entrevista / Maja Celinscak / Ecóloga Croata. Ganadora del Premio a la Excelencia Académica América Latina 2016 de UNIGIS

"En Galápagos debe haber una cultura de la conservación"

- 28 de diciembre de 2016 - 00:00
Foto: Carina Acosta / El Telegrafo

La investigadora se enfocó en las condiciones del territorio en el archipiélago. Concluyó que se requiere un equilibrio entre la actividad turística y la ecología.

Hace 9 años la ecóloga Maja Celinscak se graduó en la Universidad de Zagreb, en Croacia, y descartó hacer una pasantía por intercambio cultural en Alemania porque quería “conocer una cultura distinta a la europea, una de América Latina”.

Con 25 años, Maja llegó a la escuela primaria de un pueblo ubicado en las faldas del Cotopaxi, El Pedregal (en Machachi), donde dio clases de biología durante dos meses. Después volvería al país para casarse con un comunicador y docente ecuatoriano con quien vive hace 5 años en Quito.

Desde septiembre de 2015, y mientras trabajaba (aún lo hace) en el sector público, investigó la planificación territorial (de la cual es especialista) de Galápagos, los problemas que surgen allí sobre el medio ambiente, algunos derivados de la colonización, el turismo y la introducción de especies.

La semana pasada supo que su tesis (titulada ‘Identifying conservation priorities for terrestrial ecosystems in the Galapagos Islands, Ecuador’) –la cual presentó como postulante para el Master of Science de Unigis para el continente– recibió el Premio a la Excelencia Académica América Latina 2016. Su investigación se hizo sobre un territorio especial: unas islas que, en el 97%, están protegidas por una ley que “no siempre se respeta”.

¿Qué necesidades tiene el ecosistema terrestre de Galápagos para su conservación?

Debería diseñarse estrategias sobre cómo limitar intervenciones en el ambiente de las islas. Hay botaderos, por ejemplo, que están dentro del Parque Nacional Galápagos, y se sienten los efectos de la extracción de pétreos que hace la minería. Esto debería evitarse porque no se trata de cosas como las carreteras que cruzan el territorio, las cuales no se pueden reubicar. Se debería trabajar en áreas particulares habitadas, no dentro del parque. Esta especie de frontera entre el área protegida y la intervenida sufre los mayores riesgos por invasión de especies introducidas, que salen de áreas agropecuarias, las cuales están casi abandonadas en Galápagos, porque todo el mundo empieza a trabajar en el turismo. La erradicación de estas especies, una vez que se han establecido en un lugar, hace que su control sea muy difícil.

¿Hay alternativas para retomar la actividad agropecuaria y su control en la región Insular?

Eso sería posible, pero hay que tomar en cuenta que Galápagos jamás será autosostenible. La única especie que no se importa para consumo es el ganado vacuno y el riesgo que trae la importación de otros animales es grande. Los de crianza llevan enfermedades del continente que se contagian a las poblaciones de fauna nativa y no se debería usar agroquímicos de manera indiscriminada por el peligro que representan, pero se usan.

Los suelos de las islas no producen todos los alimentos que requiere su población humana...

Son suelos muy pobres en gran parte de la zona rural. No son aptos para la agricultura, a eso se suma que no son utilizados de acuerdo a sus características biofísicas. Y no hay agua potable natural, a excepción de una isla. Debido a esa escasez de agua para el consumo humano se importan grandes cantidades de agua embotellada.

Para la electricidad se usa el diésel; las turbinas de viento no son suficientes, por lo que se incrementó un programa usando el aceite de piñón para producir energía, pero eso tampoco aporta mucho. El sistema de alcantarillado es básico, solo un par de poblados tiene un sistema para tratar aguas residuales (en la isla San Cristóbal y, desde este año, en Isabela), entonces, la mayoría de desechos termina en el ambiente, lo cual tiene impactos que ni siquiera llegamos a conocer por falta de estudios. Quise incluir esos datos en mi tesis, pero no los encontré, pues no se sabe el impacto, por ejemplo, de pozos sépticos en las Galápagos. Tampoco hay control suficiente sobre las construcciones hechas en áreas rurales, a donde se están expandiendo los emprendimientos turísticos, desde lo urbano.

¿Qué sugeriría para la planificación territorial en Galápagos?

El Parque Nacional y las ONG  deben trabajar con la comunidad, en una política participativa, para definir sus prioridades. No es suficiente poner solo una cerca para conservar una u otra área.

Al ser tan grande el territorio protegido, pueden surgir, en la población, necesidades que se crucen con esos lugares y los conflictos que se presenten deberán ser solucionados en comunidad. Hay que llegar a un equilibrio entre la actividad turística, que es una opción importante para los pobladores, y la conservación. Ambas se interrelacionan y tienen prioridades. Hace falta un trabajo entre la academia, autoridades locales, del parque y la población.

En las islas hay unos 25.000 habitantes, ¿qué pasaría si esa población, ya controlada, aumentara?

Más importante que actuar sobre ellos, creo, es evitar que crezca de forma desmedida el número de turistas que llegan a las islas y ver cómo se controla la residencia ilegal, aunque fuera para trabajar. Hay plazas de empleo, claro, pero los habitantes generan reacciones.

Usted es vegetariana, ¿cómo convive con una sociedad donde sus hábitos son de una minoría?

En muchos restaurantes de Quito hay opciones vegetarianas, no he tenido problema. En los mercados también hay alternativas.

Lo limitado de ciertos comedores se descomplica cuando uno prepara comida en casa, como el gluten, que hago muy fácilmente. Yo frecuento Camari u otros mercados que ofrecen este tipo de productos, pero el sabor no siempre es tan bueno. Por eso, cuando va a venir alguien del extranjero le pido que me traiga comida vegetariana.

Por otro lado, tener legumbres, verduras y frutas frescas todo el año es una ventaja en Ecuador, con su gran cantidad de proteínas, vitaminas y todos esos elementos que uno necesita. Siempre intento incorporar quinua y amaranto en muchos de mis platos, para aprovecharlos.

¿Desde cuándo lleva este estilo de vida?

Desde los 18 años. Todo empezó por mis tíos, quienes le comentaron a mi hermano, en su infancia, lo que contiene una salchicha y él dejó de comerlas. Mi madre tuvo que suplir ciertos alimentos en la dieta y mi familia se acercó a eso. Ahora, hasta mis abuelos son vegetarianos.

¿Es una decisión compleja?

Cuando uno decide ser vegetariano debe planificar porque va a excluir elementos nutritivos de su alimentación que son necesarios.

Hay que estar muy consciente de los cambios a asumir, lo que puede pasar y cómo contrarrestarlo con sustitutos naturales en la dieta. (I)

Datos

Maja Celinscak es una ecóloga croata de 34 años. Vive en Carapungo, norte de Quito, desde 2011, y trabaja como especialista de planificación en una secretaría del sector público. También es investigadora.

El Premio a la Excelencia Académica América Latina 2016 es una iniciativa Unigis que destaca los trabajos de investigación de alto nivel, que reflejan la experticia en la aplicación de los Sistemas de Información Geográfica (SIG). Maja lo recibió este año.

La tesis ’Identificación de formas de conservación para ecosistemas terrestres en las islas Galápagos, Ecuador’ obtuvo este reconocimiento el 18 de diciembre pasado.

Galápagos no puede ser autosustentable, según esta investigadora vegetariana, debido a las condiciones agrícolas de sus suelos, la escasez actual de agua potable natural y ausencia parcial de alcantarillado.

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