“Se ha precarizado el trabajo de los artistas”

- 20 de mayo de 2019 - 00:00
Wilson Haro López, compositor, pedagogo e investigador musical imbabureño.
Foto: Carina Acosta | et

La Banda Municipal de Quito tiene necesidades pendientes desde 2012 y ahora acompaña eventos. El maestro analiza el estado de este y otros grupos.

Sea en la dirección de orquestas, la investigación sonora o los ensayos de diversos grupos, el maestro Wilson Haro López (Cotacachi, 1963) ejerce el oficio musical de manera constante.

Desde hace tres años colabora con la Orquesta Joven del Ecuador –OJE, dirigida por el maestro brasileño Diego Carneiro–, que acaba de ser premiada en el Festival Europeo de Música para la Juventud, en Bélgica.

Haro López tomó la batuta de la Banda Municipal de Quito (BMQ) entre 2012 y 2014 y dirigió la Orquesta de Instrumentos Andinos (OIA) de 2015 a 2017. La primera, de carácter protocolario, hizo que trabajara duro en un proceso que ha quedado en vilo y, en la segunda, obtuvo mejores resultados.

Aquí le hace unas recomendaciones a la Alcaldía.

- ¿Qué es lo que requieren los artistas de esos dos grupos?
Tener una gran capacidad musical para que su incidencia y sonoridad también sea profesional. Eso permitirá que puedan venderse al mundo; su trabajo incluso fomentaría rutas turísticas en la ciudad.
Ocurre que hay agrupaciones municipales tan sumidas en la precarización laboral que, pudiendo haber ganado algunos Grammy, se han quedado fuera del circuito cultural del planeta.

- Mientras celebraba un cuarto de siglo, la música de la OIA fue reconocida por mucha gente...
Recuerdo que en 2015 se invitó a un gran artista, Gustavo Santaolalla, que –sin ser músico de partitura pero con gran trayectoria– dijo que estaba maravillado por el sonido de esa orquesta.

Uno que no había oído nunca y que acompañó sus canciones. Pero el proceso como tal no existe porque la OIA sigue siendo una herramienta utilitaria de ciertos eventos, y continúa precarizada.

Hay músicos allí que ganan $ 400 mensuales, y cuando llega a jubilarse otro que ganaba $ 900, hacen que su lugar lo ocupen dos jóvenes por la mitad de ese monto.

Así solventa sus necesidades económicas la Fundación Teatro Nacional Sucre (TNS), lo cual habla de la urgencia de un nuevo modelo de gestión para profesionalizar a quienes crean las sonoridades de Ecuador. Así llegaríamos a la excelencia, aunque esa palabra no me gusta mucho, y la venderíamos para que se genere una industria.

- ¿Qué otros géneros musicales pueden seguir ese proceso?
Las culturas urbanas. Yo conozco un grupo llamado Los Nin, que tiene una gran musicalidad pero carece de un espacio para incidir hacia afuera, y eso le corresponde al Municipio, que tiene mayores recursos y lugares para hacer música.
Si el actual Alcalde hace una proyección de cómo abrir los diálogos con los artistas de todas las tendencias estéticas y disciplinas artísticas, podremos hablar de un proceso y de resultados. Ya no hablo de gestores culturales porque prefiero que esto se haga con los actores, los músicos.

- En lo urbano ocurre que los gestores no han cumplido las demandas de los músicos...
El problema es que hay que entender al ser humano como tal, en sus composiciones porque quien escribe música tiene como primer objetivo una posición política: abarcar sensibilidades. Eso se logra en la puesta en escena, momentos que hay que aprovechar para generar preguntas, sea en el rock o en el hip hop y sus sentidos.

- Pero hay un sector de las audiencias que prefiere la presencia de artistas foráneos...
Y seguirán pidiéndolos, no digo que deban dejar de hacerlo, pero la utilidad de eso es que haya una retroalimentación con los artistas ecuatorianos.
Necesitamos echar a funcionar lo institucional para crear nuevos espacios en que mostremos que estamos bien en el trabajo artístico, de la manera en que se hace en Colombia, Brasil o Argentina.

- ¿Qué opina de la propuesta de la Alcaldía sobre las artes?
Jorge Yunda proviene de una industria musical que respeto, pero espacios como la Secretaría Metropolitana de Cultura y el TNS deben estar abiertos a un cambio. Que se muestre cómo hacen las cosas para que la gente los evalúe porque así será útil el camino que sigan. Debemos llegar a acuerdos entre artistas y autoridades.

- ¿El Ministerio de Cultura y Patrimonio y su Registro Único de Actores y Gestores Culturales (RUAC) han sido una alternativa frente al Municipio?
Es que ni la Ley Orgánica de Cultura ha cumplido la expectativa de los artistas. El RUAC ha servido para convocar a elecciones de autoridades de la Casa de la Cultura y para enviar partes mortuorios, sin más.
El Ministerio de Cultura no está cumpliendo con la ley, que se nombra solo cuando conviene. Su desempeño es algo que deberemos debatir severamente, pero mientras tanto debemos preocuparnos por la ciudad, por donde caminamos habitualmente.

- ¿Qué le propone al Cabildo?
Que recoja las sugerencias de quien tiene experiencia en las artes y apunte hacia el extranjero, al desarrollo de una escuela e industria musicales. No nos sirve otorgar títulos a personas que no saben ni afinar una guitarra; tenemos que enseñar música desde la infancia.

Hay que tener un espíritu de confianza en uno mismo y eso, que se logra moviendo los sentimientos de las personas, solo está al alcance del arte y sus herramientas poderosas: las agrupaciones actualmente precarizadas. (I)

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