UNA MUESTRA COLECTIVA REÚNE el trabajo DE FOTÓGRAFOS ECUATORIANOS QUE VIVEN FUERA DEL PAÍS

Tres artistas develan sus miradas intimas

- 08 de abril de 2014 - 00:00
Fotografía parte de la serie ‘Gente inexistente’, de Mijail Vallejo, que se exhibirá esta noche. Foto: Cortesía.

UNA MUESTRA COLECTIVA REÚNE el trabajo DE FOTÓGRAFOS ECUATORIANOS QUE VIVEN FUERA DEL PAÍS

Mijail ‘Misha’ Vallejo, Iván Garcés y Karen Miranda Rivadeneira, los 3 artistas que componen la muestra colectiva Miradas íntimas, utilizan mecanismos distintos a la hora de retratar lo que los rodea, pero tienen algo importante en común: han pasado una parte importante de su vida fuera del país, lo que los ha convertido en viajeros constantes que reconstruyen su propia identidad a partir de esas experiencias, una marcada influencia en sus trabajos.

Para Mónica Vorbeck, curadora de la exhibición, este es justamente el punto en el que confluyen los tres artistas, erigiéndose como el hilo conductor de la muestra que se inaugura esta noche en la galería Arte Actual, y que permanecerá abierta hasta el 30 de abril.

“Son fotógrafos que han vivido fuera del país por muchos años, se han formado en el exterior y han asimilado varias culturas, esfera de confluencia que erige miradas diversas de verse y construirse a sí mismos en su entorno de origen o foráneo”, sostiene Vorbeck.

‘Misha’ Vallejo

En esta muestra colectiva, Vallejo presenta su serie Gente inexistente, que reúne retratos de jóvenes sin hogar que habitan casas abandonadas en la ciudad rusa de San Petersburgo. Sus fotografías revelan una complicidad entre sujeto y autor, y una mirada despojada de prejuicios y lugares comunes, que Vallejo alcanzó solamente después de un proceso que tomó alrededor de 6 meses.

“Antes de que se me permitiera entrar en ese mundo tuve que demostrar la honestidad de mis intenciones, entender los problemas de estos muchachos sin hogar, su forma de pensar y empezar a pensar como ellos. Solo después de este proceso pude agarrar la cámara con confianza y entrar en sus vidas”, asegura Vallejo.

El artista, nacido en Riobamba en 1985, de padre ecuatoriano y madre ruso-israelí, emprendió hace algunos años un periplo que lo ha llevado a vivir en Londres, Israel y Rusia, y le ha permitido construir su identidad.

“Nunca me he podido identificar 100% con una sola cultura y creo que de ahí viene mi deseo de viajar, explorar mis raíces y encontrar alguna respuesta”, cuenta Vallejo, quien eligió la fotografía como una herramienta para articular esa búsqueda. Esto lo ha llevado a retratar “a la ‘persona y al lugar perdido’, porque me identifico plenamente con ellos y me retrato consciente o inconscientemente en cada foto”, explica Vallejo, que actualmente realiza una maestría en fotografía documental en el College of Communication de Londres.

“Ese cambio constante de lugares ha hecho que, aparte de la fotografía, no tenga nada seguro hacia donde regresar. Creo que desde 2010, que empecé a dedicarme plenamente a este oficio, lo único seguro en mi vida es la fotografía”.

Vallejo es miembro del colectivo Runa Photos, junto a Iván Kashinsky y Karla Gachet. En 2013 ganó la beca Sonimagfoto, una bienal de fotografía con sede en Barcelona.

Su trabajo ha sido expuesto y publicado en los países de Rusia, Alemania, Israel, Argentina, Colombia y Ecuador.

Iván Garcés

La fotografía ha atravesado la vida de Garcés desde joven. “He fotografiado casi todo el trayecto de mi vida desde que tengo 15 años. Los lugares en los que he estado, la gente que he conocido y querido, el arte, las calles, las noches y los días. La cámara ha estado conmigo en las buenas y las malas, incluso en los peores momentos”, escribe el quiteño en la introducción de su blog.

En ‘Miradas íntimas’, Garcés presenta fotografías de varias series. En Mariscal, Garcés habla de la locura, retratando personajes y lugares que parecen en constante movimiento, escurridizos. La exposición recoge imágenes de la serie Manglar, realizadas en el pampanal de Bolívar y las costas de Olmedo y Muisne en Esmeraldas, y las contrapone al paisaje urbano de distintos lugares de Madrid:el orden y la pulcritud de las estaciones de tren y los edificios.

La intimidad es una constante en la obra del quiteño. “Creo que toda mirada es íntima y hasta cómplice. Voy desarrollando esa intimidad y complicidad como quien cultiva un amigo. Hay diálogo, entre mi corazón y mi ojo, al punto que se han hecho tan ‘panas’ que a ratos se confunden. La fotografía es el resultante de sus encuentros, un corazón con memoria y un ojo que sabe latir”, explica el ecuatoriano radicado en España.

Ante la pregunta de cómo esa vida en el extranjero ha influido en su obra, el fotógrafo sostiene que ha sido una mera circunstancia, puesto que “la vida en sí misma ya es un viaje aterrador y grato, que marca nuestros sueños. El acto de partir y regresar, la idea del puerto y el devaneo siempre influyen. Pero lo decisivo en mí, como dice la canción, ha sido sentirme más extranjero en el momento que en el lugar. Y así, lo que invento carece de nacionalidad en el tiempo”.

Garcés estudió Filosofía en la Universidad Católica de Quito y Cine en la Universidad de Sao Paulo, en Brasil. Ha publicado sus fotografías en revistas de Ecuador, Colombia y Francia y ha colaborado con el libro  El manglar es vida (2009) del antropólogo Juan Guevara.

Karen Miranda Rivadeneira

Nacida en Estados Unidos y de origen guayaquileño, la fotógrafa ha hecho de la exploración interior uno de los hilos conductores de su obra. Miranda Rivadeneira se ha interesado por cuestionar temáticas como la intimidad, la identidad y el rol que tiene la fotografía en la recuperación de la memoria.

Ha trabajado en la Amazonía, explorando la cosmovisión de los shuar con respecto a la naturaleza (en la serie Nantar/Arutam, parte de la muestra) y los Andes de Ecuador, junto a los yachaj, guías espirituales de las comunidades indígenas. Además, ha retratado a las comunidades nativas de Guatemala, Suiza, Cuba e Irak.

En “Miradas íntimas”, se incluyen obras de la serie Historias Bravas, en la que la artista recrea recuerdos de su infancia y su adolescencia que nunca fueron registrados fotográficamente.

Es un ejercicio de reapropiación y reinterpretación de su propio pasado, en el que la autora colabora con sus parientes más cercanos para poner en escena la cotidianidad, cargada de intimidad, de su familia, radicada hace años en Estados Unidos.

“De acuerdo a mi investigación, el hecho de recordar es un proceso inestable y profundamente incierto. Mientras más ‘recordamos’ un suceso, más predispuestos estamos a cambiarlo en el transcurso del tiempo. Partiendo de esto, empecé a cuestionar el papel de la fotografía en su relación con la memoria, específicamente en cuanto a lo que pretende preservar”, explica.

La obra de Miranda Rivadeneira, que vive y trabaja en Nueva York como fotógrafa editorial y docente, forma parte del Houston Fine Arts Museum, y ha realizado residencias artísticas en Italia, Francia y Estados Unidos. Este año expondrá por primera vez en el icónico museo Smithsonian de Washington.

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