Sacachún apunta al turismo cultural

23 de julio de 2013 - 00:00

Arcadio Balón (derecha) es uno de los comuneros que han apostado por continuar con la tradición de la panadería; él tiene un horno de piedra y es parte del recorrido turístico al que se puede acceder en Sacachún. Foto: Carina Acosta | El Telégrafo

¿Cuál debe ser la lectura en torno a San Biritute en la actualidad?
San Biritute debe ser visto como lo que es: una figura ancestral, un elemento arqueológico, una figura que fue tallada en piedra y que perteneció a las culturas que habitaron la provincia de Santa Elena antes de la llegada de los españoles; así, desde lo histórico, la efigie supera la cristiandad y la religiosidad. San Biritute es importante por lo que representa. La piedra de conglomerado marino tiene aproximadamente diez millones de años, y fue tallada posiblemente hace mil quinientos; la otra dimensión es la simbólica. Según reseñó Francisco Huerta Rendón en su escrito, él escuchó de los propios comuneros, allá por 1948, que San Biritute hacía llover, curaba menstruaciones perdidas y volvía fértiles las tierras. Y esos "imaginarios", incluso después de su extracción, no se han perdido.        

¿Qué pasó cuando estuvo en Guayaquil?
Estuvo por 40 años en un parterre, en la Avenida 10 de Agosto. Luego, al querer conformar la “avenida de los dioses guancavilcas”, la iglesia se opuso a seguir colocando estos elementos. Durante el tiempo que estuvo en la calle fue pintado de blanco y en otra ocasión lo pintaron de colores de partidos políticos de la época. Luego ingresó al Museo Municipal, y aún allí, fue frecuentado por quienes creían en sus poderes de fecundidad.

Les arrebataron la efigie...
Según el relato de Huerta, en compañía de un cura de apellido Haro, les decía a los cholos -así los llamaban- que les entregara a San Biritute. Él les llevó santos. Y uno de los comuneros les dijo: si es inmoral para qué se lo quieren llevar. Hay que decir en defensa de esto, que en esa época era cotidiano extraer este tipo de elementos, no se puede descifrar exactamente qué idea de gestión de patrimonio, de conservación, existía.

Antes no querían preservar...   
En esa época no era prioridad democratizar el conocimiento, la historia. No tomaron en cuenta que esas piezas tenían que ver con las comunidades y tenían que ver con su devenir histórico. Es un deber del Estado que se garantice el derecho al acceso a su patrimonio.  

Se habla de la recuperación cultural desde lo integral...
En Sacachún no había escuelas, ahora las hay, no tenían vías y ahora las tienen, se rehabilitaron las viviendas de arquitectura vernácula, ahora ellos cosechan 18 hectáreas de maíz, antes a duras penas cultivaban una. Recién se puede hablar de un turismo cultural comunitario, vivencial. Ahora que ya van a tener sus necesidades básicas medianamente satisfechas, podemos planificar y hablar de un producto y experiencia turística.

¿El retorno del monolito ha tenido algún impacto sobre la comunidad?
La comunidad se ha revitalizado.

Dionisio Tigrero ex presidente de la comuna de Sacachún

San Biritute ha estado relacionado con una idea de fecundidad, ¿qué significa para los comuneros la efigie?
Los antiguos decían  que era el dios de la fertilidad, pero hoy la gente es un poco incrédula porque dicen que no es posible que eso pase. Los niños tampoco piensan eso, solo los adultos que tenemos conciencia  valoramos a San Biritute. Algunos pequeños lo visitan y saludan, pero no lo comprenden aún.

¿Qué impacto se pudo palpar en lo espiritual en el desarrollo de la comuna a partir del retorno de San Biritute?   
Hay muchos comentarios de que San Biritute ha hecho mucho por Sacachún en el aspecto de la fertilidad, hay parejas que sí dan testimonio de eso. A mí no me consta, de hecho quisiera que una pareja se me acerque y pueda decir con seguridad “Sí, San Biritute me pudo dar un hijo”. Pero a ciencia cierta no sabemos. Y sobre el desarrollo, las instituciones del Estado están ayudando, el pueblo tiene otra imagen, las calles están arregladas, las vías de acceso también. Hay proyectos productivos agrícolas, por lo que lleva ya dos años lloviendo y sigue verde el campo.  

¿Qué detalles cree que faltan mejorar aún?
Falta mucho por hacer para que sea considerado totalmente turístico. Hay vías de acceso, pero ahora las van a ampliar y quieren hacer una carretera como la de Guayaquil -Salinas.  Actualmente se está construyendo la tubería de agua para Sacachún.

Sacachún piensa expandirse al turismo cultural, ¿cómo desde la comuna se concibe este recorrido cultural y cómo hacer que quienes habitan la comuna se apropien de esta idea?
Tenemos un presidente de la comuna y varias personas que colaboran con él, ellos son los encargados de que Sacachún mejore como comunidad, y aparte son los que tocan las puertas de las instituciones. Hay proyectos firmados en el Municipio con Patrimonio Cultural. A la Senagua le pedimos canales de riego porque hay tierras que no tienen agua para poder sembrar.

Pero esas son las instituciones públicas, ¿qué pasa con los comuneros?
Claro, los proyectos no vienen solo del Gobierno. Estamos trabajando por nuestro pueblo, para que se preserve la cultura. Nosotros ponemos la mano de obra en los trabajos como en la zanja de 14 kilómetros para la tubería de agua. O  las mismas personas de acá guían en los recorridos turísticos.  

Usted habla del turismo, ¿qué otro tipo de turismo se puede realizar en Sacachún y sus alrededores?
Ahorita simplemente la gente hace rituales a San Biritute, vienen hombres y mujeres. Tenemos círculos de piedra que estamos explorando para que los visiten. Y lo que más se hace es recorrer el campo.

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