Otavalo, emblema del patrimonio indígena intangible de Ecuador

- 30 de septiembre de 2018 - 00:00
Una banda musical familiar se presenta en el mercado artesanal en Otavalo.
Foto: EFE

En 2003 esta ciudad de la provincia de Imbabura fue declarada por la Cámara Legislativa como “Capital Intercultural del Ecuador”, porque es un símbolo nacional y referente internacional.

La ciudad de Otavalo cerró  el fin de semana sus fiestas más grandes conocidas como “Yamor”, con la aspiración de que sean reconocidas como patrimonio cultural intangible junto con sus lugareños.

Desde finales de agosto se efectuaron 45 eventos en varios puntos de la pintoresca urbe, para conmemorar unos festejos que llevan el nombre de una bebida fermentada elaborada sobre la base de siete tipos de maíz y que simboliza la época de la cosecha.

“Las Fiestas del Yamor son uno de los festejos andinos principales de la época del Kuya Raymi (celebración ancestral de los pueblos indígenas de la Sierra ecuatoriana, el 21 de septiembre)”, explicó  Edwin Tituaña, coordinador de los pueblos quichuas del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) municipal.

Tocado con un sombrero oscuro de fieltro y la característica trenza otavaleña, el responsable municipal afirma que “parte del patrimonio cultural natural es justamente eso, que como pueblo originario estamos vivos y presentes aquí y en todo el mundo”.

Aclaró que la identidad se ve representada “en la fortaleza de la vestimenta de sus vecinos, en sus trajes tradicionales, su lengua, el quichua y su fisonomía”, un legado que señala a la comunidad y que tratan de conservar como un patrimonio cultural natural.

Los hombres de esta ciudad suelen ir ataviados con pantalón y camisa blanca, poncho y sombrero oscuro, mientras que ellas lucen camisas blancas bordadas con elementos florales, encajes y volantes, anacos y dos fajas o “chumbis”, una interna y otra externa.

También calzan unas típicas sandalias amarradas al pie con hilos y muchos se dedican a las artesanías o a la música andina con flautas, charangos y otros instrumentos de cuerda y percusión.

El coordinador de los pueblos quichuas de Otavalo, Edwin Tituaña, y Rosa Maldonado.El coordinador de los pueblos quichuas de Otavalo, Edwin Tituaña, y Rosa Maldonado. Foto: EFE

En 2003 esta ciudad de la provincia de Imbabura fue declarada por la Cámara Legislativa como “Capital Intercultural del Ecuador”, por ser un símbolo nacional y referente internacional de preservación de la vida de los pueblos andinos y latinoamericanos.

Su mercado artesanal indígena, llamado “La Plaza de Ponchos”, considerado uno de los más grandes de Sudamérica, es un buen ejemplo de la conservación de la fabricación textil ancestral y la elaboración de artesanías como los coloridos collares de cuentas que lucen las otavaleñas, denominados “gualcas” en quichua.

“Es bien conocido que la gente otavaleña tiene mucho renombre y trayectoria por su fortalecimiento identitario. En parte se debe al talento musical y la oferta de productos que trabaja artesanalmente”, añade Tituaña.

Lo hace junto con una banda musical familiar integrada por un padre y varios de sus hijos que interpretan melódicas y rítmicas canciones populares andinas en medio del mercado artesanal.

“El alcalde de Otavalo, Gustavo Pareja Cisneros, está abriendo espacios para que la gente de las comunidades y parroquias del cantón puedan dar a conocer la música, el teatro, la danza y su talento”, indicó por su parte Rosa Maldonado, responsable de la dirección de comunicación del GAD de Otavalo.

Una mujer camina por el  conocido mercado de artesanías “Plaza de Ponchos”. Una mujer camina por el conocido mercado de artesanías “Plaza de Ponchos”. Foto: EFE

La fiesta del Yamor se remonta a épocas inmemoriales pero fue un grupo de jóvenes otavaleños los que volvieron a institucionalizarla en 1952.

En los últimos años este tipo de conmemoraciones aglutinan a más de 100.000 visitantes, lo que convierte la festividad en una de las más concurridas de la región y signo de que “el racismo hacia las nacionalidades indígenas en Ecuador está desapareciendo”, refirió Maldonado.

Reconocidos internacionalmente por su indumentaria y sus dotes para el comercio, la legislación ecuatoriana respeta sus costumbres y, por ejemplo, en el Ejército y otras instituciones está prohibido obligarles a cortar su reconocible trenza o largos cabellos.

“Parte de nuestra identidad es precisamente nuestra trenza, nuestro pelo largo, donde, según la cosmología andina, se encuentra toda la sabiduría y el conocimiento ancestral que heredamos”, dice Tituaña al aclarar que también es una tradición que siguen otros pueblos andinos de Ecuador, Perú, Bolivia o Chile. (I)

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