Nicholas Roth: la escucha como esencia del piano

- 18 de julio de 2017 - 00:00
Nicholas Roth se presentó en el Teatro Sucre en 2015. Destaca obra de músicos como Luis Humberto Salgado.
Foto: Marco Salgado / El Telégrafo

El primer festival internacional Ono Zone congrega a estudiantes y público en la Casa de la Música.

El pianista ecuatoriano Pablo Esteban Valladares ha estudiado durante 3 años en la Universidad de Drake (Estados Unidos) con miras a consolidarse como concertista. El músico reside en Des Moines, Iowa, y volvió al país para el primer Festival de Música Internacional Ono Zone que se realizará desde hoy hasta el próximo jueves 20 de julio.

Nicholas Roth, quien es su maestro, es uno de los invitados al evento y le contó a este diario que su método de enseñanza del piano tiene que ver con la escucha. Valladares reafirma la utilidad de esa técnica y explica que las melodías, voces y armonías –propias y ajenas– escuchadas durante los ensayos refuerzan los repertorios a interpretarse. “La escucha diaria hace que los músicos se conviertan en críticos de sí mismos”, dice Roth.

Sobre la forma de enfrentar un recital como solista, el pianista quiteño dice que, al ser uno de los retos más complejos para un músico, “los diez dedos deben apropiarse del escenario, la preparación debe ser psicológica además de técnica, y eso se logra únicamente con rigor en el estudio y en los ensayos”.

Clarence Padila (clarinete) es otra de los invitados al encuentro y quien ofrecerá un concierto mañana, a las 20:00, en la sala principal de la Casa de la Música. El artista también tocará el Concierto para Clarinete, de Aaron Copland, una de las piezas referenciales para ese instrumento y una de las más célebres de la música clásica. En ese recital, Roth y Valladares interpretarán a cuatro manos la Quinta Sinfonía de Beethoven. Y también se presentarán los músicos Tadashi Maeda (violín), Chinatsu Maeda (piano) e Ian Estrem (clarinete).

Al igual que los festivales en otras artes, los musicales sirven para que los artistas se conozcan y hagan conexiones entre ellos. Valladares conoció a Roth gracias al violinista Tadashi Maeda, por ejemplo. En la Universidad de Indiana, donde se encontraron por primera vez, hubo profesores chinos e ingleses, además de los estadounidenses.

Ayer empezaron los talleres con los participantes del evento. Roth, pese a que evita enumerar pasos que definan su ‘método’, recomienda la escucha atenta de compositores universales, como Bach, Chopin y Bartok, en ese orden. “De lo que se trata es de comprender el concepto de la música, pieza a pieza, para luego dominarla como lenguaje”.

El próximo 25 de agosto, Pablo Valladares interpretará el concierto de Schuman en La Menor junto con la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y el maestro Dante Anzolini, en lo que será el primer recital para piano de este conjunto.

Más tranquilidad que relajación

La interpretación de instrumentos genera unas conexiones entre los músicos y su audiencia que hacen pensar que las obras, pasiones e historias incluidas, han surgido más de la genialidad que del trabajo duro y diario.

A la hora de tocar el piano en un concierto —junto a una orquesta sinfónica, de cámara, otros artistas o en la soledad de un escenario— la concentración es fundamental, dice Pablo Valladares. La claridad necesaria para que la ejecución sea correcta es algo que también viene del interior de los músicos, “sobre todo en los pianistas, que lo hacen de memoria, una habilidad que se desarrolla con el tiempo, sin necesidad de tener una partitura en frente”.

La repetición, en la mente; el entrenamiento ‘mecánico’, de las manos, y el entendimiento de la obra a ejecutarse son los recursos para que un músico venza al olvido sobre el escenario, concluye el pianista. (I)

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