Movimiento San Isidro: "El Ministerio de Cultura es un tentáculo más de la dictadura cubana"

Detenciones, intimidación, acoso psicológico y espionaje son parte del catálogo de abusos que sufren los artistas independientes.
09 de diciembre de 2020 06:00

Si por algo es célebre la izquierda marxista cubana es por su maquinaria propagandista, modelo de la Alemania de Goebbels. Y por su aparato represor, siempre listo para colocar el grillete ante cualquier manifestación en su contra.

60 años después de que Fidel Castro se hiciera con el poder, la consigna continúa siendo la misma que abanderaba su mentor: "Con la revolución todo, contra la revolución nada". 

Luis Manuel Otero Alcántara, artista visual y fundador del Movimiento San Isidro (MSI), agrupación compuesta por artistas cubanos, conversó con diario El Telégrafo sobre la arremetida a la que se ve sometido el movimiento por parte del gobierno de Miguel Díaz-Canel. 

Detenciones, intimidación, acoso psicológico y espionaje son parte del catálogo de los abusos a los que se enfrentan a diario los integrantes de este grupo cultural independiente. 

Si bien el MSI existe desde hace varios años, la hostilidad se recrudeció luego de que el Gobierno cubano firmara el decreto 349, el mismo que regula el trabajo de los artistas. Ellos saben que esa disposición fue lanzada con dedicatoria. 

El rapero Denis Solís, integrante del mismo movimiento, fue condenado en menos de 48 horas a 8 meses de prisión y cumple su condena desde hace un mes; Tania Bruguera ha sido detenida por tercera vez en una semana (hasta hoy sigue en prisión) y Otero, con quien conversó este diario, tiene actualmente arresto domiciliario. 

Desde su casa, sede del Movimiento, Otero detalla la historia del grupo, agradece las adhesiones de los amigos, desmenuza la crisis económica de Cuba, interpela la hostilidad del régimen, pondera las redes sociales y confiesa su más hondo anhelo: vivir en una Cuba democrática. 





¿San Isidro puede ser la génesis del cambio? 

Yo creo que San Isidro es uno de los grupos que está trabajando ahora mismo dentro de la sociedad civil para el cambio. En San Isidro, como venimos del mundo de la cultura y el mundo del arte, tenemos mayor visibilidad y podemos construir mejor nuestro discurso, sobre todo a través de las redes sociales y entre la sociedad. 

El arte, indiscutiblemente, tiene un impacto mucho mayor socialmente porque sabemos dominar la visualidad, la poética, el imaginario. San Isidro ahora mismo está en el centro de los cambios. 

El Movimiento puede ser un símbolo del cambio, pero tiene que estar conectado con muchas cosas para eso: con los políticos, con los activistas por los derechos de los animales, con los activistas por los derechos de las mujeres, con los activistas por los derechos raciales, por la comunidad  GLBTI. 

Yo creo que San Isidro es parte de esa dinámica que está cambiando al pueblo. Y el régimen hace lo suyo porque cada día le da menos solución a los problemas de la gente, a un pueblo que lleva 60 años adoctrinado, con un gobierno paternalista. Creo que San Isidro es la conexión de muchas cosas, lo que va a generar el gran cambio en Cuba. 


¿Cómo nace el movimiento San Isidro? 

Es hijo de varios procesos. El primer impacto fue el Museo de la Disidencia. El Museo de la Disidencia intentó conectar a muchos artistas que, podría decirse, estaban siendo marginados: Omni Zona Franca, Amaury Pacheco, Michel Mato y otros. Además, Bienal Cero Cero, que logró consolidar un poco el triunfo desde lo independiente.

La Bienal Cero Cero fue el triunfo de un proyecto que la gente creía que no se podía realizar. ¿Cómo tú hacías independiente un evento oficial? 
Lo hicimos y eso demostró unión, conexión, y que sí se podía trabajar desde lo independiente. 

Luego vino el decreto 349 al mes de terminar la Bienal Cero Cero. Eso hizo que el régimen sacara el 349, un decreto que impedía todo tipo de ejercicio de creación artística de forma independiente. Ahí pasamos ya del gremio de las artes visuales al gremio del arte en general, la cultura y los intelectuales.

Así nació el movimiento San Isidro, como un ejercicio de resistencia. Cuando firmaron el decreto 349, el régimen venía por nosotros y decidimos juntar los codos y protegernos unos a otros; también intentar proteger a los artistas independientes que estuvieran fuera de nuestro alcance y luchar por la libertad de expresión a través de la cultura y el arte. La libertad de expresión y la libertad en general porque sin democracia no hay libertad cultural ni libertad artística. 

¿Cuántos integrantes tiene el Movimiento San Isidro? 

En el Movimiento San Isidro no nos interesa tener un número determinado de personas, sino una conexión filosófica que parta de lo pacífico, de lo cultural, de generar espacios de diálogo, democráticos, espacios que sean capaces de poner a Cuba como lo hizo Omara Ruiz Urquiola en el siglo XXI. 

Podemos decir que somos 20 o 30 personas, pero tenemos tantos seguidores y tanta gente que colabora y que no se siente necesariamente identificada con el movimiento San Isidro, no se siente como parte de un grupo o una doctrina. 

Es muy difícil decir somos treinta miembros, cien miembros, mil miembros porque no somos un partido, somos un movimiento, entonces cada quien puede sentirse identificado con una parte de la filosofía que tenemos. 

Los vinculan permanentemente con Donald Trump, ¿desmienten tales afirmaciones? 

El Movimiento San Isidro es un movimiento plural, tenemos disímiles formas de ver el mundo, disímiles posiciones políticas. 

El MSI es lo que nosotros aspiramos en Cuba, que puedan coexistir pacíficamente, o dentro de lo que cabe en una estructura democrática, diferentes puntos de vista. En el MSI hay personas que aman a Trump; hay personas a las que no les gusta, y hay otros a quienes no les importa ni Trump ni Biden.

Hay ambientalistas, personas que aman a los animales, personas de izquierda, de derecha, del centro. 
El movimiento ha estado desligado de todo gobierno exterior; es un movimiento donde cada uno tiene su manera de subsistir, su filosofía, su forma de ver el mundo, y alguno puede darle la mano a Trump y otro darle la mano a un político de derecha y así formar una especie de sociedad plural. 

¿Por qué surge la primera detención? 

Surge a partir de la Bienal Cero Cero. Fui el primero en ser detenido en ese momento y era para impedir el evento. Luego ha habido un montón de detenciones, de casi todos los miembros del Movimiento San Isidro. ¿Y por qué? Depende. Porque tenemos un recital de poesía, o un evento de artes visuales, por cualquier cosa pueden detenernos sin razón alguna y al margen de la ley, por horas, por días. 

Creo que yo he sido el que más ha estado detenido; no, Michael, perdón, él ha estado un año y seis meses, y fue por el decreto 349. Estuve 13 días y ahora Denis Solís lleva un mes y algo más. 

¿Cuántos miembros han sido detenidos hasta ahora y qué tipo de garantías han tenido durante su encarcelamiento? 

No hay garantías. Lo más interesante es que toda esta campaña empezó porque a Denis Solís, uno de los más jóvenes del Movimiento, de los más vulnerables, de los menos visibles, el régimen lo acosó durante mucho tiempo; la policía violó su domicilio. Él ofendió a la policía  y lo acusaron de desacato: en menos de dos días, de 48 horas, lo metieron preso y le echaron 8 meses de prisión.

No hay ninguna garantía. 
Yo camino por las calles de Cuba listo para que me coja una patrulla; veo una patrulla y creo que me van a llevar, lo mismo pasa si siento el ruido de una moto. Es como un estado de guerra constante donde puede pasarte por arriba un camión y ser un accidente, o puedes ir preso eternamente. Tenemos antecedentes. Metieron preso a un montón de activistas, opositores; el palo va y viene, te echas uno o dos años limpio. 

¿Siente que el Gobierno los minimiza y no responde a los cuestionamientos al sacar a sus militantes? ¿Tienen apoyo de la comunidad internacional? ¿De qué forma? 

Creo que hay varias formas de ayudar. Los políticos, primero que todo, presionando al régimen. Nosotros somos artistas, artistas pacíficos que, a través de la cultura, nos hemos convertido en conectores, en posibilidad para la libertad de Cuba, en posibilidad para la gente.

Le hemos dado herramientas para esa libertad. 
El régimen ha ido por nosotros, toda una maquinaria militar, psicológica, de armas contra artistas con preparación artística, poética, literaria, escultural. 

Soy artista, hago performance, esculturas, y ahora mismo curadores o coleccionistas que vienen a Cuba y quieren promover el arte cubano no vienen a tocarme la puerta, yo no existo porque temen que el régimen los reprima, entonces eso le sirve al régimen para ir contra nosotros. 

Si viene un productor musical jamás va a hablar con Michael, ni con el Fonky: tampoco con Katherine Bisquet si hay que publicar un libro.

Tienen que reconocernos si hay un evento, invitar a estos artistas que están siendo machucados y sacrificando gran parte de su obra por esta libertad. 

Los políticos de izquierda deben abrir los ojos y dejar de justificar todo, que se den cuenta de que en Cuba hay una dictadura y que exijan a Cuba que respete los derechos humanos a los artistas, a los no artistas, a la ciudadanía toda. 

No entendemos por qué le tienen tanto miedo a una dictadura. Vienen a Cuba y se van a Varadero y se olvidan de nosotros, estamos haciendo un arte serio, contemporáneo. 

¿Qué pide el Movimiento San Isidro? 

Libertad, que los independientes tengamos un estatus legal que vaya desde el sector cultural. Que podamos tener una galería sin ser recriminados por la ideología, pero que la prensa también sea legitimada, sin censura, así como también las instituciones feministas y por los derechos de los animales. 

Queremos que haya más de un partido en Cuba y que eso sea legítimo, sin amenaza, cuestionamientos ni persecución, ni ir a prisión. Que el arte independiente no sea categorizado como terrorismo, como contrarrevolución o como crimen de Estado; hacer arte independiente.

Queremos libertad de expresión, libertad de movimiento, poder entrar y salir de Cuba cuando sea, sin perder la ciudadanía, que se respeten los derechos humanos, el libre mercado, que yo pueda satisfacer a mi hijo y tenga prosperidad. 

Queremos, sobre todo, un sistema legal que nos respete y nos represente, eso se resume en que anhelamos un sistema democrático. 

¿Cuál es la posición hasta ahora de Alpidio Alonso Grau, el ministro de Cultura? 

El Ministerio de Cultura es un tentáculo más de la dictadura; puede disfrazarse de Ministerio de Cultura, pero realmente los que lo dirigen pertenecen al partido comunista y son de la estructura vertical de la dictadura.

Son mecanismos de represión para que un artista no pueda decir lo que piensa, al final son eso. 
Todas las prebendas son para los artistas que ellos definen como políticamente correctos y defienden sus intereses; al que no, el Ministerio de Cultura se encarga de moler su imagen cívica y social para dañarlo. 

¿Dónde está situada la sede del Movimiento San Isidro y cómo se financia? 

La sede es esta, mi casa, en Damas, San Isidro. Surgió a partir de una protesta pública por parte de los vecinos ante el maltrato por el 349, ya que íbamos a realizar un concierto y la policía intervino, entonces todo el barrio protestó para que no nos llevaran. 

Está formado por varios artistas; hay quienes escriben para diarios independientes, yo sobrevivo de mi obra, Amaury Pacheco hace sus videos. 

Aplicamos a becas institucionales y esta economía cada día se vuelve más paupérrima, pero tenemos seguidores que admiran nuestra lucha, colaboran con nosotros, nos recargan el teléfono y están pendientes de si nos pasa algo porque en fracción de segundos te pueden secuestrar, matar o llevar preso. 

Cada uno tiene su manera de sobrevivir; si algún hermano necesita medicina pedimos ayuda a algún hermano fuera de Cuba. 

¿Por qué ahora el Movimiento San Isidro pone más resistencia? 

En la medida que ha surgido la represión ha surgido la resistencia. De hecho, llevamos dos años como Movimiento. De base yo llevo desde el 2015, que empezó la Disidencia, pero desde el 2011 vengo haciendo mis esculturas, mi obra. 

El régimen desde el 2015 ha venido reprimiendo; la visibilidad de nosotros ha ido creciendo, y con ello crecen las responsabilidades cívicas, sociales, porque antes solamente estábamos preocupados por la censura de nuestras obras, pero ahora las tiendas MLC (moneda libremente convertible), que están implementando, ocasionan un apartheid económico porque solamente los que tienen dólares o tienen familia afuera pueden comprar en esas tiendas. 

Posiblemente el 60% de la población, trabajadores u obreros, no pueden comprar en esas tiendas y hay mucha precariedad. Entonces, como te decía, no puede haber libertad cultural sin libertad cívica, social y democrática.

También crecen tus aspiraciones por el apoyo de los amigos; antes solamente querías tumbar un decreto y hoy por hoy queremos ser parte del pastel que influya dentro de la libertad de Cuba y dentro de los cambios. 
Pastel que está formada por todos los activistas, la sociedad civil, los opositores, la gente. 

Las redes sociales son determinantes en su lucha. ¿Se ha visto coartada la libertad de expresión del MSI desde esos espacios? 

Después del 59, cuando fue la revolución, vino la aventura económica de los 90, cuando entraron los negocios, la prostitución y hubo mucha migración, pero la gran revolución es internet que ha ido conectando a la gente. Internet es caro, de momento la censura es a través del costo. 

Los medios digitales han evolucionado y han logrado llegar a la gente; la gente ha llegado también a los medios digitales. En el caso de nosotros nos cortan internet. Tú pagas a una empresa de telefónica, que es Telsa, 40 dólares, 20 dólares o 30 dólares, que es mucho dinero, y Telsa, cuando le da la gana, te corta esa línea y te quita el acceso a internet y a una llamada.

Eso es una aberración por parte de una empresa que es supuestamente "sociedad anónima" y que debería velar por mis intereses. 
Telsa funciona con el Ministerio de Cultura, es un mecanismo de control, mecanismo de censura y de bloqueo. 

"Micrófono" abierto... 

El Movimiento San Isidro es un movimiento pacífico, creemos en la democracia, en los valores del siglo XXI, valores feministas, valores cívicos, valores ambientalistas, humanistas. 

Somos un Movimiento formado por gestores culturales que nos hemos convertido en los interlocutores de la gente; empujamos al régimen para que escuche a la gente y eso no le ha gustado. 

Existe una maquinaria militar, sicológica; han sacado nuestras intimidades, han entrado a nuestros teléfonos, nuestras vidas privadas han sido fracturadas, pero, a pesar de todo esto, seguimos conectados porque el amor nos conecta. 

Hemos sacrificado a la familia, pero el amor por la libertad nos mueve. La libertad es un ejercicio adictivo y una vez que la pruebas no puedes dejarla, pero queremos expandir esa libertad hacia los hermanos  y hermanas que viven en Cuba e inclusive fuera porque vivir fuera de Cuba no te hace libre. ¿Por qué? Porque si uno alza la voz  luego te impiden entrar a Cuba o te quitan alguna propiedad. Viven un simulacro de libertad. 

El Movimiento San Isidro va camino a construir una Cuba democrática y posdemocracia porque aun cuando la dictadura decida generar una democracia pluripartidista hay que seguir trabajando contra el racismo, contra la homofobia, contra el machismo. Queremos una institución que trascienda la propia dictadura, la propia democracia. 

Agradecimiento: MoniKeke Cabrera (Ecuador), Iliana Hernández (Cuba, Movimiento San Isidro), Elsa (cualquier lugar).  

Cortesía MIS
Lectura estimada:
Contiene: palabras

Contenido externo patrocinado