Ministra de Cultura: "En la FIL-Quito 2020 hubo visitantes hasta de Turquía"

Los vagones del tren, centro de la polémica, "se fabricaron en 1970 y difícilmente Alfaro vivió en ese tiempo".
16 de diciembre de 2020 03:24

"La lectura nos salvó en la pandemia, nos permitió abrir la ventana a otras realidades cuando estuvimos en el encierro más profundo, por eso no queremos que se pierda el espacio virtual", dijo la ministra de Cultura, Angélica Arias, durante el diálogo que sostuvo con diario El Telégrafo antes de abordar el avión que la llevaría a Corea del Sur, país donde cumpliría con una invitación en el marco de los 100 años del natalicio del pintor Oswaldo Guayasamín.

El tema recurrente de la entrevista fue la Feria del Libro Quito 2020, sin embargo también fueron abordados otros asuntos, como la  salida de Joaquín Moscoso del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), la situación de los vagones de Ferrocarriles del Ecuador, la venta del Hotel Quito y la desconexión cultural que hay (según sus palabras) entre Quito y Guayaquil. 


Son las 08:00 de la mañana del lunes 14 de diciembre y ella luce exultante debido a los resultados que ha arrojado la feria, cuyas expectativas en cuanto al número de visitas, manifiesta, fueron ampliamente superadas. Esa fruición por el deber cumplido la orilla a dejar un documento con recomendaciones para que el funcionario que la reemplace en el próximo gobierno no incurra en onerosos gastos y el dinero vaya donde tiene que ir: a los artistas, a los escritores, a los gestores; no a los intermediarios...  


¿Qué sabor le deja la Feria del Libro, Ministra? 

Me deja muchas esperanzas por el sector cultural. La resiliencia y la adaptación del sector cultural son inspiradores. Estoy muy contenta con los datos, con el número de visitas, con la cantidad de países que nos visitaron y con la serie de editoriales y librerías que se fueron adhiriendo. Son buenas noticias... 

¿Compró algún libro?

No, normalmente los que organizamos somos los que no podemos asistir, los que no podemos ver nada. Lo mismo sucedió en el Festival de las Artes Vivas de Loja, solamente vi media obra. 

¿Y está leyendo actualmente algún libro? ¿La fatiga del trabajo en el Ministerio le impide leer? 

Lo que más leo son libros técnicos y oficios (detona una risa que contagia). Estoy intentando terminar un libro desde hace cuatro meses "Germinal", de mi colección de Émile Zola, mi escritor favorito. Es un libro de 900 páginas que no puedo terminar de leer. 

¿Y qué género la envuelve, al margen de los libros técnicos? 

Naturalismo francés y biografías. 

¿Estuvo en peligro la realización de la FIL-Quito 2020 en algún momento? 

Sí, pero no solamente la Feria sino también otros programas emblemáticos por la priorización de recursos; entre abril y mayo no había recursos y todo confluía en el sector sanitario. Recuerda también que para un sector de la sociedad lo que se invierte en cultura es un gasto innecesario para el Estado. 

Sí, estuvo en peligro, pero la decisión, finalmente, fue buscar otras alternativas, nuevas plataformas y aprovechamos la irrupción de lo digital siendo conscientes, además, de que si lo hacíamos digital bajaríamos ostensiblemente los costos. Teníamos poco presupuesto sobre la mesa y necesitábamos destinarlo a lo que realmente importaba en ese momento. 

Normalmente para este tipo de eventos, como la Feria del Libro o el Festival de las Artes Vivas, se contrata a una productora, entonces se entregan 2, 3 o 4 millones de dólares a esa productora y esta se encarga de todo. Lo que hicimos ahora fue, sin embargo, trabajar puertas adentro junto con el Plan del Libro, la Organización de Estados Iberoamericanos, la Cámara Ecuatoriana del Libro y el equipo del Ministerio como en una suerte de minga, las 24 horas del día, los siete días de la semana, con un presupuesto de 170 mil dólares para toda la feria. 

Lo que se hizo fue contratar una página web fuerte, robusta, que pudiera sostener la feria de una manera adecuada; no quisimos arriesgarnos con una página web que recién estuviera empezando, que no tuviera experiencia. 

Todas esas cosas se hicieron, pero estamos super contentos porque de alguna manera esto demuestra que los eventos ya no dependen de millones de dólares y que a veces es más importante que los recursos lleguen a quienes tienen que llegar. Pasó lo mismo en el Festival de las Artes Vivas, todos los recursos fueron a los gestores y a los artistas, directamente, ya no a los intermediarios. 

Estas son lecciones que no hay que olvidar, de manera que si el próximo año hay 10 millones de dólares para organizar la Feria no volvamos a gastar lo mismo. Esto nos debe servir para repensar las cosas. No todo depende del dinero sino de la voluntad, del apoyo y de ponerse la camiseta. 

Pero primero dieron una fecha y luego pospusieron, me parece que una semana. ¿Qué pasó? 

Sí, es que coincidía con el Festival de las Artes Vivas de Loja y queríamos separar las dos cosas para que no se cruzaran. Quisimos darle a cada una su importancia. 

El  que cada ponencia fuera transmitida a través de Facebook y pudiera verse en diferido fue un valor agregado significativo en esta feria. ¿Eso le supuso más visitas? 

Se hizo así para que aquellas personas que querían estar en dos pabellones al mismo tiempo tuvieran oportunidad de no perderse ninguna intervención. Estamos haciendo una evaluación de todo lo bueno y todo lo malo para dejar para la posteridad las lecciones que hemos aprendido y quizá esto le sirva al próximo gobierno para que no desperdicie tiempo ni recursos, que eso nunca hay. Dejaremos nuestras recomendaciones. 

¿Qué día hubo más visitas? 

Se está procesando esa información aún, pero yo me atrevería a decir que el 10 de diciembre, el día de la jornada de los cuentos, o quizá ayer (domingo 13) porque tenemos la cultura de dejar todo para el último día. 

La feria tuvo 154 mil visitas, ¿esas eran las expectativas que tenían? ¿Habían hecho proyecciones? 

Sinceramente, queríamos llegar a lo que se hizo en Guayaquil, pero se superó (en Guayaquil en los dos primeros días hubo 12.600 visitas).
En la feria hubo visitas de Argentina, México, China, Suiza, Estados Unidos, España, Colombia, Bolivia, Turquía, Alemania... 

La plataforma funcionó. Este es un espacio que no debe perderse, aunque se vuelva a lo presencial; el espacio que se ha ganado con las plataformas digitales no hay que perderlo, nunca más. Deben quedar instaladas las páginas web para conectarnos con el mundo. 

El 64% de las personas que visitó la feria es mujer, lo que no sorprende porque según diferentes estudios las mujeres leen más que los hombres, sin embargo la feria puso el acento en lo femenino y usted lo dijo en la inauguración: la feria tiene aroma de mujer. ¿Esa decisión nació de una estrategia? 

A veces no se visibiliza ni se pone en valor el trabajo que hacen las mujeres y este no es un campo que sea la excepción. Este año se les dio una plataforma especial a las narradoras y poetas  contemporáneas, nacionales e internacionales, pero tenemos además unas escritoras ecuatorianas de sacarse el sombrero, jóvenes y mayores. 

La Feria del Libro tuvo un aura femenina, quizá también por esa resiliencia que tenemos las mujeres, pero me encantan esos números y espero que sean cada vez más mujeres no solamente las que asistan sino también las que nos representen. Tenemos una deuda con las escritoras ecuatorianas, que son más conocidas afuera que aquí.    

Algunas de esas escritoras ecuatorianas son de Guayaquil... Leí los datos de la feria y entre las ciudades de Ecuador que más visitaron la FIL Quito no aparece el puerto principal. Figuran, en este orden: Quito, Cuenca, Ambato, Ibarra, Loja, Machala, Manta, Portoviejo, Durán. ¿Durán? ¿Qué lectura hace de esta particularidad? 

Puede ser que haya un problema técnico en la primera tanda de datos, o puede ser por lo cercana que ha sido esta feria con la Feria del Libro de Guayaquil, pero siento que hay que acercarse más a Guayaquil. 

En términos generales, en el ámbito de la Cultura falta un acercamiento, bueno, no solo con Guayaquil sino con el resto de ciudades. 

Hace poco estuve en Guayaquil y disfruté de toda esa efervescencia cultural, hay muchísimas ideas, montones de emprendimientos, mucha riqueza y no ha habido un acercamiento. Allá está Mariella (García Caputi) en el MAAC, que hace un gran trabajo de conexión; estuve en varias charlas.

Desayuné con algunos gestores de Guayaquil y quedé encantada. 
Quiero aprovechar este espacio para contar que desayuné en una casa muy antigua en Guayaquil, una casa evidentemente patrimonial y me contaba (la dueña) que cuando se acercó al Instituto Nacional de Patrimonio (INPC), que tiene sede en Guayaquil, para preguntar cómo hacía para intervenir en su casa le respondieron que en Guayaquil no había patrimonio así que no se preocupara. Eso me dejó atónita, siento mucho apego a Guayaquil, mi mamá es guayaquileña, y falta un montón por hacer allá. 

Está a unas horas de viajar a Corea, ¿es un viaje de trabajo o va por asuntos personales? 

Me invita el Gobierno de Corea, quieren que abra una exposición de Guayasamín por los festejos del centenario, que fue en 2019, y por otro lado busco una cooperación de equipos tecnológicos para los museos, así que espero volver con equipos nuevos porque los nuestros están obsoletos. Tenemos 17 museos  y no es ahora prioridad comprar equipos tecnológicos por las condiciones del país, así que voy a buscar esa cooperación.

Es un viaje de cuatro días de vuelo y dos de estadía por una invitación. 

Ministra, si el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) está adscrito al Ministerio de Cultura es de su competencia el tema de los vagones del tren... 

He hecho carrera en Patrimonio Cultural, de ahí vengo, y uno de los temas que siempre he discutido es la falta de empatía que tenemos los funcionarios públicos para transmitir la información. El primer oficio que saca el INPC es que estos vagones no son patrimonio, que están vandalizados, que no tienen condiciones, que están en proceso de destrucción. 

Eso decía el primer oficio, con estudio técnico de respaldo; luego dijeron que no eran patrimonio cultural, pero que recomendaban que se pusieran en valor y así no se puede transmitir un informe porque o son o no son patrimonio cultural. 

El INPC tiene competencia sobre los bienes patrimoniales y si ellos dicen que algo no es patrimonio cultural deja de ser competencia de la cartera. 
Hemos tenido con ellos una recurrente falta de coordinación en este y en otros aspectos más delicados, pero este tema hace bulla porque es político. 

Son seis vagones y ellos dijeron que no eran patrimonio, de hecho son vagones que se fabricaron en 1970 y no son del tren de Alfaro, como se quiere hacer creer, porque difícilmente Alfaro vivió en 1970. Están descontextualizando. 

Lo que sí ha afectado al INPC es la falta de coordinación, tenemos serios problemas en varios sitios arqueológicos y ellos no han hecho ni siquiera denuncias por la destrucción del patrimonio cultural; tenemos el problema del Hotel Quito también. 

¿Lo vendieron sin un análisis técnico? 

Ahí hay una ficha de inventario que hace el INPC, otra vez con esta falla. Hay que decir si es patrimonio o no. El INPC no logra comunicar; no se puede decir que no es patrimonio "pero yo le voy a decir qué hacer". No es competencia. 

Pedimos la salida con el directorio el jueves pasado de Joaquín Moscoso. Desde luego él sale con su equipo de libre remoción, que no son técnicos, y él ha dicho que estamos botando a los técnicos y no es así. Todos somos de libre remoción y cuando  somos así salimos cuando nos dicen que salgamos. 

Yo sigo siendo fiel a que el mensaje para las personas, para los portadores del patrimonio, para los GAD, para las comunidades sea claro y que los funcionarios dejen de dar vueltas con las palabras, con las normas, porque si la persona que es dueña de una casa patrimonial no entiende nada lo primero que va a pasar es que va a destruirse ese bien. 

Hace como diez años se declaró al ferrocarril como patrimonio; esa declaratoria venía con varios compromisos desde la empresa de ferrocarriles con seguimiento permanente del INPC para cumplir inventarios, para garantizar la gestión patrimonial adecuada, etc. Ese trabajo durante diez años no lo hizo el INPC, no realizó un seguimiento y esa falta de gestión, de sentarte a conversar, se evidencia ahora cuando deciden reaccionar.

Diez años dejaron pasar, cuando desde el día uno debían acompañar la gestión. 
Ahora que ha salido Joaquín con su equipo hemos podido acercarnos al INPC y esta semana finalmente vamos a tener una mesa interinstitucional con el INPC y Ferrocarriles del Ecuador para tomar acciones. 


Palabras finales, Ministra... 

No queremos que se pierda el espacio virtual; la lectura nos salvó durante la pandemia, el abrir esa ventana a otras realidades cuando estuvimos en el encierro más profundo. Quiero agradecer a todos quienes asistieron a los eventos y a los que compraron libros; eso es hacer cultura también. 

 

Contenido externo patrocinado