María José Machado gana beca CIFO 2019

- 08 de diciembre de 2018 - 00:00
La artista digitaliza los rostros de habitantes de El Vado y el smog del sector termina configurando sus rostros.
Foto: María José Machado

La artista cuencana fue nominada por el curador venezolano Jesús Fuenmayor en la categoría de autores emergentes. La exhibición será en otoño del año próximo.

La artista cuencana María José Machado es una de las ganadoras del Programa de Becas y Comisiones CIFO 2019 que presentó la Fundación de Arte Cisneros Fontanals (CIFO). La exhibición de las obras seleccionadas será en el Museo del Barrio en la ciudad de Nueva York, durante el otoño de 2019.

Para esta edición, el Programa de Becas y Comisiones CIFO reconoció a 9 artistas latinoamericanos, representantes de 7 países, en 3 categorías: Artista Consagrado, Artistas de Carrera Media y Artistas Emergentes.

El premio Artista Consagrado fue para Cecilia Vicuña, artista visual, poeta, cineasta y activista chilena; el premio Artistas de Media Carrera fue para Leyla Cárdena (Colombia), Ana Linnemann (Brasil), Yucef Mehri (Venezuela) y Nicolas Paris (Colombia); y los artistas emergentes son Susana Pilar Delahante (Cuba), Claudia Martínez Garay (Perú), María José Machado (Ecuador) y Óscar Abraham Pabón (Venezuela).  

La cuencana María José Machado, quien actualmente participa en la XIV edición de la Bienal de Cuenca con la obra “Blanco Neblumo”, fue nominada por el curador venezolano Jesús Fuenmayor.

La artista “pone el dedo en la llaga de la sociedad acercándose a la vida de las poblaciones carcelarias a través de una obra de tipo relacional, talleres y documentación fotográfica en torno a la representación de alegorías de la libertad”, dice un comunicado de la fundación sobre su propuesta.

Aunque el trabajo de Machado para CIFO aún está en desarrollo, la artista dijo en una entrevista con este diario que así como en la obra que presenta en la Bienal, esta también está vinculada con una forma de representar la ausencia del cuerpo, su transformación en el entorno y lo piensa desde la conexión que puede establecerse de su experiencia con los otros.

En “Blanco Neblumo”, Machado representa la ausencia del cuerpo y evidencia un cuerpo social. Durante varios meses fotografió a 8 artesanos, gestores culturales, cocineras y costureras que habitan El Vado. El barrio cuencano, una de las ciudades declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, se extiende a tres calles que conectan con el Centro Histórico y sirven como embudo de tráfico.

Machado digitalizó los retratos de tal forma que la luz y la sombra generan diferentes capas. Estas sirven a modo de stencil, técnica de los grafiteros que hacen dibujo con plantilla.

Si en esta técnica la parte negativa se impregna con pintura y forma la imagen en la pared, Machado usa el smog de El Vado para conformar la imagen de sus habitantes.     

Durante ocho meses el smog manchó los tableros blancos de madera con la imagen digitalizada y se fue impregnando en los rostros, tal como lo hace en las casas, en la ropa, en las artesanías. Para Machado, el proceso de creación usa como recurso principal el haber vivido en el smog y saber bien cómo lo mancha todo.

Fuenmayor, curador de la Bienal, decidió que la obra no salga del barrio y está exhibida en la Casa de los Arcos, a una cuadra de donde fue elaborada. Y como no podía de ser de otra manera, la sala que exhibe estos rostros está llena de smog. 

La obra de Machado migró del performance y la instalación individual a lo colectivo.

 En 2015 presentó el performance “Atadademanos”. Allí cose sus manos quirúrgicamente para representar la sensación de violencia que vivió durante 15 años.

En la Residencia de Pujinostro su obra se resitúa desde los cuerpos que la rodean para “hablar del cuerpo social, donde tu cuerpo se conecta con otros y puede empezar a hablar de lenguajes universales y no íntimos”.

Cree que su propuesta es una especie de madurez, de entender el cuerpo y cómo a través de lo público su obra se vuelve más honesta. “En el saber que no solo tu discurso importa, sino el de los otros que está en tu entorno”, dijo en entrevista.

“El Programa anual de Becas y Comisiones, iniciativa insigne de la fundación, encarna la misión de fomentar, apoyar y exhibir el trabajo innovador de artistas latinoamericanos. Nominados por un selecto grupo de curadores, los premiados ejemplifican la amplitud y la profundidad de la producción de arte contemporáneo en toda América Latina”, dice un comunicado de la institución, CIFO, sobre la selección. (I) 

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