Manuel Cabrera Patiño, el diseñador que pone al Ecuador en la cartografía de los mejores infografistas

Manuel ha competido con diseñadores de National Geographic, NYT, The Washington Post, El Clarín y otros diarios grandes.
31 de diciembre de 2020 11:00

Diario El Telégrafo tiene en Manuel Cabrera Patiño no solo al mejor infografista del Ecuador sino de Sudamérica.

Y esta afirmación, que cualquier distraído podría concebir como exageración o lisonja, no es una impostura sino el reconocimiento a un diseñador incombustible cuyo talento se ha visto retribuido con 92 medallas internacionales, todas ganadas, literalmente, a pulso. 

Llegó a El Telégrafo en 2010 con el propósito de diseñar e ilustrar una nueva revista, pero la vida a veces da giros inesperados y encontró en la infografía, disciplina con la que había trabajado durante varios años en diario Expreso, su derrotero. 

Edwin Ulloa, editor general del diario El Telégrafo en ese tiempo, fue quien auspició el sueño de Manuel: el envío de la primera infografía de largo aliento a un concurso internacional. 

Ulloa no se equivocó: el trabajo riguroso de Manuel, “El Telégrafo, 127 años al servicio del país”, se adjudicó dos medallas de bronce en Malofiej y un premio a la Excelencia de la SND (Society for News Design)un gráfico donde plasmaba, a través de sus trazos, centímetro a centímetro, la arquitectura, la división y la mampostería del antiguo edificio de diario El Telégrafo, un diseño que elaboró en homenaje a los 127 años de fundación del diario.

De hecho, Ulloa ayudó a titular la infografía ganadora.

A partir de esa aventura, Manuel ha enviado sus trabajos a los certámenes de mayor prestigio y dejado el nombre de Ecuador en el vértice del diseño gráfico.   

Podría decirse, entonces, que Manuel, el compañero noble y discreto de esta casa, es la piedra angular de la infografía en Ecuador y el enorme diseñador que allanó el camino para que los trabajos de otros artistas gráficos ecuatorianos fueran escrutados por jueces internacionales del diseño. 

Admirador de la pintura de Caravaggio por su milimétrica precisión y de otros grandes maestros en la Historia del Arte, cuando era niño se solazaba observando los tomos de la enciclopedia Salvat que su madre le compraba, así pues, cada vez que trashojaba sus páginas, veía, por ejemplo, cómo era el proceso de elaboración de la cebada o en qué consistía la fertilidad, material lúdico que resume lo que ahora hace, pero a gran escala y con maestría. 

En el año 2015 fue jurado en los premios Malofiej, el concurso más prestigioso de infografía del mundo y del que ha sido ganador en incontables ocasiones, además apareció en la cartografía de los mejores artistas infográficos planetarios elaborada por el diseñador español Javier Errea en su libro "Visual Journalism".

Malofiej

LibroErrea


Este año recibió tres reconocimientos, una medalla de bronce en los Premios Mundiales de Infografía Malofiej (España), por una infografía donde fue desgranando el proceso de cultivo del cacao hasta su exportación; una medalla de bronce en los Premios ÑH, Lo Mejor del Diseño Periodístico de España, Portugal y América Latina (Organizado por el capítulo español de la SND), por una infografía del tenista suizo Roger Federer, y una mención en los Premios SIP de la Sociedad Interamericana de Prensa, por su infografía sobre la cosecha y producción del cacao. 

Pero Manuel Cabrera ha llegado a la cúspide batiéndose con diseñadores de grandes diarios, agencias y revistas, como National Geographic, Reuters, South China Morning Post, The New York Times, The Washington Post, El Clarín, El País, etc.
 
Guayaquileño, taciturno, cabal y talentoso, pasa largas jornadas frente a su computadora ensamblando cifras, editando palabras y plasmando trazos para que los lectores entiendan mediante gráficos el contenido de informes que pueden cotener, por dar un ejemplo, hasta 100 páginas. 

En honor a la verdad, ninguna descripción que se haga de Manuel Cabrera Patiño puede justipreciar debidamente su obra, pero sirva esta entrevista para acercarlo a los lectores y así sepan que Ecuador cuenta con un diseñador (y El Telégrafo se honra en que forme parte de su equipo) que ha metido al Ecuador en el concierto internacional del diseño (forma parte de la élite de infografistas), un logro que tiene más valor aún porque, compañero sencillo e íntegro como es, su militancia se ciñe exclusivamente a la creación, pero a la creación deslumbrante y excelsa. Aquí la entrevista. 




¿Cómo nace tu inclinación por el mundo del diseño gráfico? 

Primero conozco la parte artística. Teddy, mi hermano -10 años mayor- estudiaba en Bellas Artes y pintaba grandes cuadros. Yo era curioso, ojeaba libros de historia del arte, visualizaba la belleza de las pinturas, el detalle técnico y la paciencia que se debe tener para esta profesión.

Por mi hermano también conocería aquel complemento en el diseño: la comunicación, pues desde muy pequeño lo acompañaba a su trabajo como ilustrador en Diario Expreso de Guayaquil; yo aún un niño y con toda la curiosidad del mundo me fui envolviendo en todo lo que tuviera que ver con el diseño editorial o diseño de información. 

¿Desde hace cuántos años ejerces la función de infografista?

Desde hace 23 años. 

¿En qué momento te decantaste por la infografía? 

Podría decir que, conscientemente, cuando a los 12 años de edad descubro uno de los primeros volúmenes de los Premios Mundiales de Infografía Malofiej, considerados los Pulitzer de la Infografía (el libro estaba en una oficina del jefe de diseño de diario Expreso de aquella época). Llamaron mi atención aquellos trabajos premiados de los mejores diarios del mundo, aunque luego me di cuenta de que aquellas enciclopedias ilustradas que me compró mi mamá muchos años antes tenían aquellos diagramas, ilustraciones científicas que describían procesos y detalles. 

¿Ha sido difícil consolidarte en esta área?

Mucho. Desde que vi aquel libro de Malofiej siendo solo un niño en adelante todo fue un proceso.
En el país, en los años 90, las primeras personas dedicadas a la elaboración de infografías trabajaban en el departamento de diseño o se dedicaban a la ilustración, como en el caso de mi hermano, pionero en Diario Expreso. 

Yo me formé junto a él y durante muchos años nos batimos entre la ilustración, el diseño y la infografía.Ganar un espacio para la infografía no fue lo difícil, porque al ser una novedad muchos la querían; lo difícil fue hacer que la infografía se utilizara adecuadamente y no por capricho o por embellecer una página. Trabajar con profesionales de otros países, como Jaime Serra y Lucas Varela, ayudó mucho. 

Luego, en una etapa más madura, en EL TELÉGRAFO con mi trabajo logré una proyección más completa, más compleja, con un estilo más definido y con mejor respuesta positiva internacionalmente. Mi propósito siempre fue hacer mi trabajo lo mejor posible y sabía que en algún momento, cuando superara la barrera de lo tradicional, por añadidura lograría reconocimiento y consolidación. 

¿La infografía goza de buena salud en Ecuador? 

En la actualidad no. La crisis ha golpeado por todos lados a los medios de comunicación, no solo en Ecuador; en muchas partes del mundo se han cerrado diarios, se ha desvinculado personal, nosotros incluso tuvimos que dejar de imprimir la edición diaria y nos quedamos solo con la digital.

Por poner un ejemplo, hace cinco años en EL TELÉGRAFO, el departamento de diseño contaba con más de veinte personas; en la actualidad somos solamente dos. Si pudiéramos contar con al menos una parte de los recursos de aquella época el tema sería distinto, pero a pesar de eso seguimos ganando premios internacionales que nos mantienen con el ánimo arriba y con la esperanza de que en un futuro cercano las cosas cambien. 

¿Estilo o funcionalidad?  ¿Qué privilegias al momento de elaborar una infografía? 

El estilo es la pauta, luego la infografía siempre debe ser funcional, si se escapa de eso no sirve, no cumpliría su propósito. 

¿Cuál ha sido la infografía que más te ha costado hacer? ¿Cuánto tardaste? 

La del Palacio de Carondelet. Demoré más de dos meses porque el trabajo de campo (visitar el lugar y tomar fotografías) dio paso a realizar un plano de cada piso para ubicarme mejor y presentar un trabajo más preciso. Además, lo que en un principio iba a desarrollarse en dos páginas se terminó haciendo en seis. 

¿Y cuáles son tus preferidas?

La del edificio patrimonial de EL TELÉGRAFO, "El audaz viaje sobre los Andes" y "Símbolo de honor a los próceres" como reportajes, y "La fuga de El Chapo Guzmán" y "El cocodrilo de la Costa, como actualidad inmediata (trabajos contra el tiempo). 

¿Tu olfato de infografista consagrado te permite vislumbrar qué infografía es para premio? 

Creo que con la experiencia vislumbro que infografía se cuenta mejor, el resto, el recononimiento -premio- viene solo. 

¿Dónde se estudia para ser infografista?

En Ecuador, como en muchos otros lados, no existe ese lugar. Algunos pasan de estudiar diseño en general o la ilustración a la infografía, y otros pasan de la comunicación -periodismo- hacia la infografía. 

¿Cuántos premios has obtenido?

92 netamente de infografía y diseño de información, aunque también -cosa que me da gusto- he colaborado recientemente en dos trabajos que fueron finalistas en los Premios periodísticos Jorge Mantilla 2020. A esto puedo sumar que hace unos años logré meter una obra a exposición en el Salón de Julio de Guayaquil. 

Todos estos son premios internacionales. ¿Crees que en Ecuador no se le da la suficiente importancia a la infografía?

Los 92 son premios internacionales. Creo que ahora se le da importancia en la medida en que evolucionan los medios y sus posibilidades. Sin embargo, hay muchos frentes en los cuales se puede explotar mucho más esta disciplina, desde la web, en la que EL TELÉGRAFO está dando sus primeros pasos, hasta la TV. 

Eres uno de los mejores infografistas del mundo, el número de premios que te han conferido lo afirma y lo reafirma. ¿Cómo llegaste hasta allí?

Con mucho esfuerzo, disciplina y una constante autoexigencia por mi trabajo, además perseverancia. 


Se dice que una buena infografía consigue transmitir rápidamente y de forma fácil. ¿Estás de acuerdo o piensas que una buena infografía requiere que el lector esté concentrado para que poco a poco vaya descubriendo? 

Un poco de ambas. Creo que el lector debe observar desde el principio que va a entender todo lo que se muestra en el trabajo porque de pronto, si todo es ruidoso, en algún momento perderá interés, se confundirá y en consecuencia no entenderá el tema. Y respecto a que todo se entiende de primera, no es posible siempre porque hay trabajos muy complejos que requieren un nivel de concentración del lector, que se involucre, lea y observe las gráficas que narrarán todo. 

¿Es aconsejable poner texto en las infografías, o  es mejor conseguir que las imágenes sean lo suficientemente explícitas para que sobren las palabras?

Si no hay info (texto) no hay infografía, así mismo si no hay grafía (imágenes) no hay infografía. Debe haber un equilibrio 

¿En qué casos crees que es necesario que la infografía sea interactiva? ¿Siempre aporta valor la interacción o puede darse el caso que sea contraproducente?

Cuando lo que se quiera contar no se pueda hacer con una infografía estática. Por ejemplo tengo un mapa con varios puntos, si puedo mostrarlos en un mapa estático y en una sola vista ¿por qué haría que el lector hiciera clic en cada punto para ver su información? 

La interacción es buena pero cuando ayuda a contar mejor; muchas veces se cree que toda la web debe ser interactiva para que se vea mejor y se comete un error pensando así, el mismo que se cometía en el impreso cuando con la infografía se quería adornar las páginas. 

Uno de los infografistas más influyentes Alberto Cairo dice que aprender a graficar es más complicado que aprender a escribir. Creo que un infografista más que escritor debe ser lector. ¿Qué piensas de eso?

Sin duda, es muy difícil graficar y ser eficaz; algo que me ayuda es que cuando planteo y luego cuando tengo avanzado mi trabajo me salgo del papel de infógrafo y me intento convertir en lector para ver qué le hace falta a lo que estoy contando. 

¿Cómo valoras algunos servicios disponibles en Internet como visual.ly, Piktochart o easel.ly que generan una infografía con los datos que proporciona el usuario aplicando unas plantillas?

Las plantillas son útiles a nivel amateur, pero no son profesionales. Que ciertos servicios de este tipo ofrezcan cosas muy similares al aspecto de una infografía no quiere decir que lo sean. Una infografía representa un proceso mucho más complejo donde se involucra la comunicación textual y gráfica en el procesamiento de datos. 


ManuelCabreraMelissa
Manuel Cabrera Patiño

Desde 2012 he recibido más de noventa reconocimientos mundiales para EL TELÉGRAFO en competencias como Malofiej (España), The Best of News Design (EE.UU.), ÑH Lo mejor del Diseño Periodístico de España Portugal y América Latina, Mención de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).

En 2015 participó como jurado y ponente de la Cumbre Mundial de Infografía Malofiej 23th, en Pamplona, España. En 2017, colaboró como Conferencista y Tallerista en el Congreso Internacional de Infografía y Visualización de datos INFOVIS, en México DF. Ese mismo año formó parte del jurado de los Premios ÑH, Lo Mejor del Diseño Periodístico de España, Portugal y América Latina.
Nació en Guayaquil en el año 1982, está casado y tiene una hija (Melissa).
Trabajó 11 años en diario Expreso y actualmente (31 de diciembre de 2020) labora en diario El Telégrafo (desde el 2010), donde se desempeña como Editor de Arte.
Dirigió el Departamento de Arte de El Telégrafo impreso hasta su última publicación.
En 2017 colaboró con los cambios en el diseño de la web de El Telégrafo.
Recientemente ha sido responsable de la nueva imagen y el rediseño de la web de El Telégrafo.