Los datos con fórmula periodística

- 18 de febrero de 2018 - 00:00

El gráfico puede ser un recurso para contar una historia determinada. A veces es más efectivo presentar la información de esta manera que contarla en un texto. La infografía aporta una visualización clara y directa para entender un tema específico. La herramienta está considerada ya como un género periodístico y es parte importante de los contenidos editoriales en los principales medios del mundo. Además, un cuadro muchas veces explica más que una noticia.

En muchas ocasiones cuando el periodista investiga un tema se encuentra con cifras, números o estadísticas. Algunas veces recibe un documento o un PDF de 150 páginas de información dura o datos precisos sobre el tema que indaga. Una vez terminada la cobertura, el reportero envía el material al infografista y empieza la estructura gráfica de la nota.

Con los datos en mano se decide los formatos de graficación. Si las cifras son porcentajes, el gráfico debe ser de círculo (en la redacción le decimos pastel). El infografista verifica que el total sume 100%. Solo así el cuadro tiene sentido. La información que está basada en datos, numéricos o estadísticos, suele resultar difícil de asimilar. Por eso, el análisis para definir un gráfico es importante.

Si la información es numérica, se utiliza el gráfico de barras horizontales o verticales, para mostrar las comparaciones de cada cifra. Cuando ya se tiene la proporción de las barras existe la posibilidad de fusionar esa gráfica sencilla con una ilustración que se ajuste al tema y a los datos expuestos. El resultado tendrá un  impacto visual que destaca la información.

Además existen gráficos de línea de fiebre, de burbujas, diagramas, tablas, mapas y de anillos. El uso de cada uno dependerá del tipo de información que se consiga. Los temas que se apoyan en datos o cifras tienen una lectura más precisa, incluso es posible resumir todo con una infografía.

Según los expertos, los datos aumentan la credibilidad, contextualizan y resuelven las dudas de los lectores. Pero la visualización no es tan sencilla como parece y se puede terminar con cuadros decorativos que no aportan al tema.

La infografía debe usarse como una herramienta funcional y se debe elegir el tipo de gráfico, según el tema y la importancia. Es necesario tomar en cuenta que el cerebro humano compara mejor la altura y la longitud. Por ejemplo, un gráfico de barras muchas veces es lo mejor, sin embargo, si el infografista trabaja solo pensando en la estética, no siempre se obtendrá el mejor resultado. En ese caso, se podría usar círculos que sirven, según la funcionalidad, pero no son óptimos para la visualización.

El infografista debe hacer un análisis para seleccionar el tipo de gráfico y este debe estar apegado a los datos recibidos. Existen muchas opciones para resolver el tema, pero siempre dependerá de las cifras disponibles. El infografista tiene que procesar esos números con el mayor rigor posible.

El objetivo central de una infografía es informar; sin embargo, a veces se pierde ese objetivo porque los editores ven de manera muy sencilla a esta herramienta y piden agregar otro elemento. En ese momento, la infografía empieza a llenarse de cuestiones decorativas y pierde el impacto visual de un gráfico de barras. (I)

 

 

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