Libro de kichwa afirma su política lingüística

- 02 de diciembre de 2018 - 00:00
Varias personas en los mercados hablan su lengua originaria entre los miembros de su comunidad. Las reuniones laborales y sociales, las ceremonias, la medicina ancestral y la minga, son prácticas que preservan esta lengua ancestral.
Foto: EL TIEMPO / ET

Ariruma Kowii presentó el texto que cuenta con cifras e investigación en las comunidades de Cañar, Chimborazo, Cotopaxi, Imbambura, Pastaza y Tungurahua.

Con el firme objetivo de abordar las políticas lingüísticas aplicadas desde la Colonia y los elementos de resistencia para evitar que la lengua, como manifestación de la cultura, desaparezca, Ariruma Kowii, antes Jacinto Conejo Maldonado, presentó el libro (In)visibilización del kichwa.

El docente de la Universidad Andina Simón Bolívar resalta en su publicación que “los periodos más fuertes en el intento de desaparecer la lengua kichwa fueron la Colonia y la República, cuando las comunidades indígenas soportaron niveles de violencia física e ideológica para evitar que se hablara en este idioma y que se enseñara a los descendientes”.

No obstante, el otavaleño también relata que en la conquista los españoles establecieron el kichwa como la lengua oficial y obligaron a los sacerdotes a aprenderla para predicar y adoctrinar. Esto de cierta manera -enfatiza- contribuyó a que siguiera vigente, aunque “les ayudó para que la gente se vaya convirtiendo y evangelizando”.

Una joven lee la obra ‘(In)visibilización del kichwa: políticas lingüísticas en el Ecuador’, aborda el kichwa desde sus orígenes.

Al kichwa se le conocía como Runa Shimi. Runa quiere decir persona y shimi es lengua, es decir, lengua de la persona.
De acuerdo con la cosmovisión del pueblo kichwa, la lengua es el elemento principal, el alma de una cultura, porque permite producir, crear y recrear el conocimiento. Entre las diferentes formas de aprendizaje del kichwa desde la antigüedad, se destacan los relatos, las ceremonias con los chamanes, la medicina ancestral, la minga, entre otros.

“Estos son elementos claves en la comprensión y la resistencia de la lengua, que ha sido protegida por la vigencia de estas prácticas”, destaca Kowii, nombre tomado del mito que habla sobre el árbol de la paz.

El autor reafirma que en la Colonia la lengua fue una de las principales estrategias de dominación para llegar al oro y la plata de los indígenas.

En las comunidades indígenas la palabra implicaba un compromiso de honor y de respeto.
Ariruma Kowii efectuó investigaciones sobre interculturalidad y elaboró un libro con nombres indígenas, que usa el Registro Civil en Quito.

La recopilación de información

La investigación para este texto se hizo en comunidades de Cañar, Chimborazo, Cotopaxi, Imbabura, Pastaza y Tunghurahua y el resultado fue alentador: el 60% de niños se comunica con sus padres en kichwa.

En contraste, este porcentaje baja hasta el 23,7 % en lo que se refiere a la comunicación en kichwa entre hermanos; 47,3 % lo hace en español, lo que se atribuye al “uso de las tecnologías”.

Kowii indica que debe existir interés por promover la enseñanza del kichwa en jóvenes que ya casi no lo hablan. “A pesar de la violencia del sistema colonial y republicano, y del fenómeno de la globalización, el kichwa logra mantenerse vigente y sus hablantes adquieren cada vez mayor conciencia sobre su importancia”.

La educación intercultural bilingüe fue investigada y analizada para situar el porcentaje de comunicación de las nuevas generaciones.

El escritor especifica que también analizó textos de distintas épocas históricas y se nutre de su propia experiencia, así como de la oralidad de la lengua en las comunidades. (I)

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