Jennifer López encuentra en su morfología su sanctasantórum

En la fotografía luce sus abdominales, sus glúteos y sus oblicuos imponderables, como si fuera el Discóbolo de Mirón.
29 de noviembre de 2020 13:47

Apenas llevaba colgada 12 horas la foto de portada de su nueva canción en Instagram y ya tenía siete millones de likes. Esa cantidad de "me gusta" equivaldría a toda la población de Paraguay o dos veces la población de Uruguay.

En dicha foto, portada de "In the morning", su nueva canción, Jennifer López aparece vigorosa, imantada y desnuda. También sexi, pero ese es un dato menor considerando que no hay foto en la que ella, incluso con calentador, no aparezca sensual. La estrella del Bronx luce pletórica.

A medida que pasan los años (no para ella) una se convence de que el acrónimo "JLO" es el apócope de "sexi" y de que, a sus 51 años, la cantante y actriz ha hecho un pacto con la mismísima Yemayá.


 


En la fotografía, tomada sobre un fondo negro por los fotógrafos Mert Alas y Marcus Piggott, Jennifer López luce en pose de bipedestación, con sus bíceps, sus glúteos, sus abdominales y sus oblicuos imponderables, como si se tratara de la famosa escultura griega el Discóbolo de Mirón.

Alanis Morissette, Pink, Rihanna, Miley Cyrus e incluso Ladi Gaga han hecho lo mismo, mostrar su anatomía sin calambures en algunos de sus videos, pero ninguna de ellas ha alcanzado las cotas de críticas o de loas que se granjea JLO. 

Es evidente: el público solo hace aspavientos cuando se trata de ella, a quien, a propósito, le endosaron la semana pasada, durante los American Music Awards, la hechura de un video porno. A saber: ella cantando sobre un escenario con Maluma, ataviada con un traje negro de transparencias. ¿Pornografía? En un espectáculo público, la concupiscencia está en los ojos.   

Las transparencias, decía, han sido sus cómplices, o más bien todo su vestuario; si no, recordemos el traje que le confeccionara Donatella Versace, el famoso "jungle dress", un vestido verde en el que las comisuras de sus pechos asomaban con pasmosa sobriedad.

¿Quién más puede llevar un vestido que apenas cubre retazos de piel y verse en estado de gracia? Ella. 

Le guste o no al público, a Jennifer López (JLO) el mundo le debe la exuberancia benigna. Google Imagen, aplicación que a diario usan los internautas, fue creada a partir de aquel día en que JLo lució su santo sudario (el jungle dress).


 


Ese vestido, diseñado para la gala de los Emmy Awards a la que Jennifer acudió en el año 2000, causó tal revuelo (era una pieza imposible de vestir) que fueron muchos los que se preguntaron, al verla, cómo era posible llevar algo así sin que se le viera absolutamente nada.

La repercusión fue tal que la gente no dudó en buscarlo por internet, aunque por entonces Google, la gigante californiana, solo ofrecía resultados a modo de lista de enlaces, no imágenes. 

Luego, la propia Google admitiría que cuando el departamento de búsquedas se dio cuenta de que no era capaz de ofrecer directamente lo que la gente quería (una foto de JLo con ese vestido), creó una sección que sirviera para buscar imágenes. Así nació y se inspiró Google Images, con JLo como su Terpsícore.

En la madurez de sus 51 años, JLO sabe perfectamente que sus vestidos no son el señuelo de su popularidad. Sabe también que su morfología juega un papel crucial, por eso se ha atrevido a quitarse la ropa y a mostrar al mundo su cuerpo airoso, el sancta santorum de su existencia. 

En la fotografía en la que ha mostrado su naturaleza posa como si fuera la modelo de Mirón, autor del Discóbolo, como señalamos arriba, de cuya escultura se dice: "la torsión corporal es vigorosa; pero, al mismo tiempo, armoniosa y delicada. Todo el cuerpo está inclinado hacia delante, para producir con el balanceo posterior el impulso necesario para poder lanzar el disco". 

Claro, la diferencia entre JLO y la figura del Discóbolo es que en la fotografía ella no se dispone a lanzar un disco, aunque su propósito sea, ciertamente, lanzar una canción: "In the Morning", para que el mundo la escuche. Y, por supuesto, para que "Mirón" la admire.