Jennifer López

30 de noviembre de 2020 10:43

Apenas llevaba colgada 12 horas la foto de portada de su nueva canción en Instagram y ya tenía siete millones de likes. Esa cantidad de "me gusta" equivaldría a toda la población de Paraguay o dos veces la población de Uruguay.

En dicha foto, portada de "In the morning", su nueva canción, Jennifer López aparece vigorosa, cáustica y desnuda. También sexy, pero ese es un dato menor considerando que no hay foto en la que ella, incluso con calentador, no aparezca sensual. La estrella del Bronx luce pletórica y punto.

A medida que pasan los años (no para ella) una se convence de que el acrónimo "JLO" es el apócope de "sexi" y de que, a sus 51 años, la cantante y actriz ha hecho un pacto con la mismísima Anacaona. 

En la fotografía, tomada sobre un fondo negro por los fotógrafos Mert Alas y Marcus Piggott, Jénnifer López luce en estado de bipedestación, con sus bíceps femoris, sus glúteos, sus oblicuos y sus abdominales imponderables, como si se tratara de la famosa escultura griega el Discóbolo de Mirón.

Alanis Morissette, Pink, Rihanna, Miley Cyrus y Ladi Gaga han hecho lo mismo, mostraron su desnudez en algunos de sus videos, pero ninguna de ellas ha alcanzado las cotas de críticas o de loas que se granjea JLO.

Es evidente: el público solo hace aspavientos con ella, con JLo, a quien, a propósito, le endosaron la semana pasada, durante los American Music Award, la hechura de un video porno. A saber: ella cantando sobre un escenario con Maluma, ataviada con un traje negro de transparencias.

Las transparencias han sido sus cómplices, o más bien todo su vestuario; si no, recordemos el traje que le confeccionara Donatella Versace, el famoso "jungle dress", un vestido verde en el que las comisuras de sus pechos asomaban con pasmosa sobriedad. ¿Quién más puede llevar un vestido que apenas cubre retazos de piel y verse en estado de gracia? Ella.

Le guste o no al público, a Jennifer Lopez (JLO) el mundo le debe la exuberancia benigna. Google Imagen, aplicación que a diario usan los internautas, fue creada a partir de aquel día en que JLo lució su vestido verde (jungle dress), el santo sudario de la diosa.

Ese vestido, diseñado para la gala de los Emmy Awars a la que Jénnifer acudió en el año 2000, causó tal revuelo (era una pieza imposibles de vestir) que fueron muchos los que se preguntaron, al verla, cómo era posible vestir algo así sin que se le viera absolutamente nada.

La repercusión fue tal que la gente no dudó en buscarlo en internet, aunque por entonces Google, la gigante californiana, solo ofrecía resultados a modo de lista de enlaces, no imágenes.

Luego, la propia Google admitiría que cuando el departamento de búsquedas se dio cuenta de que no era capaz de ofrecer directamente lo que la gente quería (una foto de JLo con el vestido), creó una sección que sirviera para buscar imágenes. Así nació y se inspiró Google Images.

En la madurez de sus 51 años, JLO sabe perfectamente que sus vestidos no son el señuelo de su popularidad, sino su cuerpo, el sanctósantorum de su existencia, por eso se ha atrevido a desnudarse, y en la fotografía en la que ha mostrado su naturaleza posa como si fuera modelo de Mirón, como decíamos arriba, autor del Discóbolo.

De esta escultura se dice: "la torsión corporal es vigorosa; pero, al mismo tiempo, armoniosa y delicada. Todo el cuerpo está inclinado hacia delante, para producir con el balanceo posterior el impulso necesario para poder lanzar el disco".

La diferencia, claro está, es que en la fotografía ella no va a lanzar ningún disco, aunque el propósito de hoy es, ciertamente, lanzar una canción: In the Morgning. ¿Qué dicen, Mirones? (I)  

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